lunes 26 de febrero de 2024
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Tendencias tecnológicas en el tratamiento de alimentos: mejora de la eficiencia y la calidad

En un mundo como el actual, con un ritmo vertiginoso, la tecnología desempeña un papel muy importante en multitud de procesos empresariales. Posiblemente, el sector alimentario es uno de los que más se han visto afectados por la necesidad de trabajar de forma rápida y, al mismo tiempo, precisa.

Por un lado, la ganadería y la agricultura deben mejorar y aumentar la producción. La primera, controlando de forma más efectiva la salud de los animales y la calidad de los productos de origen animal resultantes; la segunda, aumentando la cosecha al tiempo que minimiza el impacto medioambiental, apoyándose en técnicas sostenibles y el uso de seguimiento satelital de los cultivos. Por otro lado, el procesado de alimentos debe ser más seguro y eficiente, gracias a la creciente automatización de las fábricas.

IoT en la producción y procesado de alimentos

El Internet de las Cosas (IoT) es una tendencia en crecimiento, aunque ya bien establecida. Su premisa es sencilla: todos los dispositivos están conectados entre sí por medio de Internet, de modo que los datos se comparten al momento y diversos procesos pueden realizarse de forma automatizada, en función del valor umbral establecido. Esto es muy habitual, por ejemplo, en los sistemas de monitoreo de cultivos. Los sensores inteligentes desplegados por todo el campo miden la humedad del suelo y cuando detectan que el nivel es inferior al recomendado, se activa el sistema de riego de la zona para compensar esa escasez de agua. Los sistemas IoT también sirven para crear un mapa de cultivos, en el que se establecen varias zonas en un campo en función de la productividad.

En lo relativo a la cadena de suministro, el principal objetivo de esta tecnología es aumentar la transparencia y el control de los inventarios. Hasta ahora, sin una visibilidad y trazabilidad adecuadas, muchos procesos eran propensos a errores y descuadres que podrían alterar el flujo de trabajo. Gracias al IoT, se ha mejorado la transparencia y la eficiencia. Además, también es útil para supervisar y ajustar varios procesos logísticos en tiempo real, garantizando que las entregas se realizan a tiempo y se minimiza la posibilidad de daños o deterioro de los productos.

Uso de drones en el tratamiento de alimentos

Si hay un caso concreto en el que el uso de drones ha crecido de forma exponencial en los últimos años es el de la agricultura de precisión. Se trata de un excelente sistema de monitoreo de cultivos desde cerca, sustituyendo al anticuado método de caminar por el campo y evaluar de forma manual las plantas. En su lugar, un operario hace volar el dron desde fuera del campo y, gracias a sus potentes cámaras y su sistema de geolocalización, lo lleva hasta la zona a examinar en cuestión para un análisis visual del suelo y los cultivos.

Los drones no eliminan la necesidad de tener trabajadores en el propio campo, pero sí que les ayuda a ser más eficientes y reduce de forma evidente los gastos económicos asociados a desplazarse por el campo de forma constante. Puesto que los precios son cada vez más contenidos, al contrario que pasa con otros elementos, no requiere un enorme desembolso inicial el incluir estos pequeños elementos robóticos entre las herramientas habituales de trabajo. No obstante, los drones también tienen algunos inconvenientes, como su incapacidad para funcionar en determinadas condiciones atmosféricas, la imposibilidad de volarlos cerca de lugares prohibidos (como aeropuertos o bases militares) y, en algunos casos, la necesidad de contar con una licencia de vuelo por parte del operador.

Uso de robots en el tratamiento de alimentos

Los robots son uno de los últimos avances de los que disfrutan los agricultores en el campo. Se trata de equipo semiautónomo o totalmente autónomo, en función del modelo, con capacidad para abordar tareas agrícolas de prácticamente todo el espectro, desde la inspección y preparación del terreno hasta la siembra, pasando por actividades de gestión de los cultivos, como la pulverización o el desbroce, y la propia cosecha. El mayor problema de esta tecnología es su funcionamiento específico. Por ejemplo, un robot que cosecha fresas no servirá para cosechar otras frutas, debido a las peculiaridades de recolecta de cada planta.

En lo que respecta al procesado y tratamiento de alimentos en fábricas, la mayoría de los procesos ya son realizados por robots. Esto aleja a las personas de procedimientos donde hay un riesgo inherente, como al usar herramientas afiladas, y permite mejorar la producción y hacerla más exacta. Un robot que rellena botellas con algún líquido, como zumo o aceite, tendrá un margen de error menor respecto a una persona que tiene que rellenar las botellas manualmente.

Futuras tendencias en el tratamiento de alimentos

El futuro de la robótica y los drones en la agricultura pasa por la inclusión de tecnología como la IA y el perfeccionamiento de sus capacidades actuales. Aunque ya proporcionan una ayuda inestimable, tienen potencial para mejorar todavía más.

En la cadena de suministro, el foco está puesto en la creación de envases sostenibles y fácilmente reciclables para ajustarse a la creciente preocupación por el medioambiente y la concienciación de la sociedad para protegerlo. En el futuro, los envases plásticos reducirán de forma notable.

En materia de los alimentos en sí mismos, la biotecnología se mueve en dirección a crear alimentos en laboratorio o la modificación de células en las plantas para modificar algunas características de algunas frutas y verduras.

 

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