lunes 17 de diciembre
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Yoga Rave: una fiesta con meditación y sin alcohol

Parece imposible pero no lo es. “Sin alcohol, humo ni drogas”, anuncian en un spot los organizadores de esta novedosa rave de origen argentino en donde la relajación, los tragos vegetarianos y la música electrónica son el centro de la diversión.

Las Yoga Rave nacieron en la zona norte del conurbano bonaerense, de la imaginación de un grupo de amigos, voluntarios de la ONG dedicada al manejo del estrés, El Arte de Vivir. “Éramos un grupo de quince donde ninguna fumaba ni tomaba alcohol, todos meditábamos y hacíamos yoga y en el ambiente de la noche no había nada que nos ofreciera esas posibilidades”, cuenta Rodrigo Bustos, uno de los creadores. Rodrigo tiene 30 años y es músico. Junto con Nicolás Pucci además de impulsores de las raves, son los musicalizadores de las noches de relax con su dúo electrónico So What Project, en el que fusionan el sonido de los sintetizadores con mantras.


yoga rave

El calendario de eventos es intenso. La próxima se realizará en Buenos Aires el sábado 24 de mayo y en los últimos meses recorrieron también Mar del Plata, Gessell y Pinamar. Además, la idea entusiasmó a extranjeros que reprodujeron la iniciativa en países como Noruega, Estados Unidos, India, Uruguay, Brasil, Rusia, Alemania, Suecia y Dinamarca, entre otros, no sin previa autorización de sus creadores (y seguramente algún dinero en concepto de derechos).

Inspirados en Sri Sri Ravi Shankar, los yogis y músicos bonaerenses articularon su proyecto con los encuentros de El Arte de Vivir, garantizando así un público seguro para su rave. Además, en el último tiempo, empezaron a juntar sponsors para garantizar la noche económicamente.

Ni cerveza, ni fernet, ni pancho, ni chori. En las Yoga Raves se puede consumir Wheatgrass (jugo de pasto de trigo), Espiranjana (jugo de naranja, miel y espirulina), Ciabatta (tomates secos, rúcula, pasta de aceitunas, tofu y zuccinis grillados) o muffin de frutos rojos y wraps (con verduras grilladas, mayonesa de zanahoria y brotes). Una experiencia por lo menos distinta.

 

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