lunes 18 de febrero
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Espera por una cita durante 20 años

Un hombre de Taiwan, reacio a aceptar que lo han dejado plantado, ha estado esperando por una cita por las últimas dos décadas. Su nombre es Ah Ji y tiene 47 años y se ha convertido en un instalación más de la estación de tren de Tainan, donde el amor de su vida le prometió que se encontrarían muchos años atrás. No resulta claro si la muchacha en cuestión era su novia o si habían arreglado para tener su primera cita. Sin embargo, se sabe que él fue a la estación a esperarla y desde ese día nunca se fue.


En los primeros años, Ah Ji era visto siempre sobre una larga escalera, como si estuviese preparado para saludar a alguien. Después de esperar tanto tiempo se mudó al lado de la puerta de salida del lugar, donde todos los días mira atentamente la cara de los pasajeros. El hombre quedó con el corazón tan roto que ha adoptado una vida de linyera y de hambre.
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Es por eso que solo sobrevive gracias a la generosidad de las trabajadoras sociales y de los transeúntes. Los vendedores ambulantes a veces le dan comida, mientras que algunos familiares lo visitan ocasionalmente con ropa limpia. Ellos han intentado convencerlo de que vuelva a su casa, pero él es inflexible e insiste en esperar a su chica. Tres años atrás, le consiguieron un lugar para que viva pero se negó afirmando que se ha acostumbrado a esperar. También, trataron de internarlo en un hospital pero se escapó y volvió a su punto habitual.

La Oficina de Asuntos Sociales se involucró recientemente en el problema y organizaron una cena en la iglesia para Ah Ji en la que invitaron a amigos de la estación y familiares. Allí le cortaron el pelo, le dieron ropa limpia y le hicieron un chequeo médico. Los reportes de los medios zonales afirmaban que estaba alegre y hasta brindó con una copa. No obstante, cuando trataron de convencerlo de que deje ese espacio público, se negó rotundamente.

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Desde que su historia se volvió viral en los países asiáticos, lo apodaron como “el Hachiko humano”, en referencia al famoso perro recordado por haber esperado en la estación de tren a su dueño para regresar a casa, aún después de que este haya fallecido.