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La coherencia de Milei

El Presidente Javier Milei y su hermana Karina, obligaron a todos los miembros del gabinete a que se presentaran a hacer “el aguante” en el Congreso al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Los ministros, que compiten por quién es más sumiso, tal vez se tengan merecido esos paseos obligatorios: el lunes tuvieron que asistir a la cena de la Fundación Libertaria y el martes al Palacio Liberal, en los dos casos, para aplaudir a Milei. El Presidente ingresó al Palacio Legislativo gritándoles “corruptos” a los cronistas parlamentarios que intentaban consultarlo y se retiró insultándolos. En el recinto le dio su apoyo irrestricto a su ex vocero. La operación política es curiosa porque debería ser al revés. Con todo, quiero salir en defensa de su actitud. Es coherente que Milei se la juegue por Adorni.

El presidente jamás cuestionó ni criticó a los pícaros jóvenes que articularon la estafa con la moneda Libra (Mauricio Novelli y Terrones Godoy, entre otros). Allí fungió como partícipe necesario de un timo universal y millonario por el que se abrieron causas penales en Estados Unidos y Argentina. Como si se tratara de “la omertá”, su silencio es una señal.

Jamás cuestionó a su amigo y abogado Diego Spagnuolo, principal responsable de la agencia de Discapacidad quien está procesado por los delitos de cohecho activo (cobro de sobornos), fraude al Estado y negociaciones incompatibles con su función por los negociados con Droguerías. 

Bancó fuerte al economista José Luis Espert, su elegido para encabezar la lista de diputados en Buenos Aires y al que soñaba con hacer gobernador cuando fue alcanzad por las denuncias que lo vinculaban con un empresario acusado por narcotráfico, quien llegó a financiarlo. Habló de una operación de prensa.

Y sostiene como titular de la agencia de recaudación ARCA a Andrés Vázquez que, según un informe de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, cometió varios delitos al adquirir tres departamentos en Miami por 2,1 millones de dólares que no declaró ante el fisco ni ante la Oficina Anticorrupción. La PIA concluyó que también debe ser investigado por presunto enriquecimiento ilícito, lavado de activos y evasión tributaria.

Por si no quedó claro: el máximo responsable de recaudar impuestos es un evasor. Y Milei lo banca.

Por qué, entonces, no bancar a alguien que todavía no pudo explicar –a pesar de las horas que estuvo en el Congreso– por qué compró un departamento en Caballito a menor precio que el de mercado, por qué le pagó 65 mil dólares al hijo de una de las vendedoras por fuera de la escritura (ni de dónde salió esa plata extra) ni por qué le firmaron una hipoteca por 200 mil dólares sin intereses (ni de dónde sacará la plata para pagarla). Tampoco pudo explicar cómo compró otro inmueble en el country Indio Cua ni de dónde sacará los fondos para hacerlo ni por qué no informó la declaración jurada de su mujer en la OA.

Por qué no bancar a Adorni que no contó como pagó 15 mil dólares cash por unas vacaciones familiares en Aruba ni por qué el viaje a Punta del Este se le facturó a su amigo (y tal vez socio) Marcelo Grandío (o Gran Lío), entre otras peripecias turísticas.

Milei es consecuente y banca a Adorni. Como hizo con los tránsfugas de Libra, Spagnuolo, Espert y el evasor Vázquez. La moral es política de Estado.