domingo 21 de octubre
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Pasó un año fingiendo ser gay

A pesar de que se crió creyendo que la homosexualidad era un pecado, el norteamericano Timothy Kurek decidió en 2010 pasar un año entero simulando ser gay, con el objetivo de comprender y solidarizarse con lo que los homosexuales deben atravesar.


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Hijo de una familia de cristianos conservadores, Kurek creció odiando la homosexualidad como uno de los peores vicios de un ser humano. Pero un día, todo cambió. Una amiga de un club de karaoke le confesó que su familia la rechazó porque les había revelado que era lesbiana.

“Sentí que el Dios me había dado una patada en el estómago. Ella estuvo llorando en mis brazos y yo, en vez de estar ahí para ella, estuve pensando en los argumentos para convertirla”, aseguró en una entrevista. “Uno aprende a temer a Dios. Se supone que lo correcto en ese caso era decirle a mi amiga gay que era una abominación, y que debía arrepentirse para poder ir al cielo.”

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Kurek contó que fue en aquel momento cuando se le ocurrió cuán difícil sería ser gay y, además, abandonado por todo el mundo. Allí surgió su idea, y tras pensarlo durante casi medio año, finalmente empezó su experimento. Le dijo a su familia, a sus amigos y a su iglesia que era gay. Hubo sólo tres personas a quienes les contó la verdad: su tía (que debía ‘vigilar’ si su madre podía adaptarse a la noticia), su mejor amigo y Shawn, un gay  a quien conoció en el club de karaoke y que le servía de guía en el mundo gay.

Empezó a trabajar en un bar gay, a frecuentar el ambiente, y se inscribió en una liga gay de softball, que juega a nivel local. “Lo que más me conmocionó fue el aislamiento. Antes de ‘convertirme’ en gay, tenía una vida social muy intensa. Después, el 95% de mis amigos se alejó”, dijo Kurek.

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Otra frustración que experimentó fueron los insultos que comenzó a escuchar en la calle. Contó que la primera vez que escuchó que alguien lo llamaba ‘maricón’, sus a tuvieron que intervenir para evitar que lo golpeara, y que luego él empezó a llorar por la conmoción.

Después de un año de ‘vida gay’, contó la verdad. En una entrevista el joven confesó que nunca pudo terminar sus estudios en el Colegio Cristiano, pero siempre quiso escribir un libro. Explicó que durante meses registraba todos los eventos de su nueva vida cotidiana en un diario y finalmente la obra empezó a tomar la forma de un libro. Dijo, además, no lamentar haber perdido a sus amigos cristianos, porque pudo hacer muchos más entre la comunidad gay.

 

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