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¿En que se parecen «El Acorazado Potemkin» y «Batman v Superman»?

Para entender este análisis hay que ahondar un poco en teoría cinematográfica. Imaginemos que la forma (no el contenido de hacer cine) se pueden graficar en una recta con dos puntos. El de la izquierda, el comienzo de la recta, lo llamamos Realismo y es la gramática del cine cercano al documental o donde no hay casi nada de edición (un mal ejemplo de esto sería el cine argentino de los noventa con Lisandro Alonso a la cabeza. Igual ese es otro tema). Un poco más a la derecha de la recta está el Clasicismo que se perfeccionó por años gracias a los experimentos de los franceses, norteamericanos, suecos e ingleses desde 1895 en adelante. D.W. Griffith es considerado el padre del cine moderno, el que resumió todas las técnicas conocidas hasta ese momento para contar una historia. «El Nacimiento de una nación» e «Intolerancia» son épicas y muestran que Griffith en la década de 1910 sentó las bases para la forma de contar que se usa hasta el dia de hoy.


Del otro lado de la recta está el Formalismo, caracterizado por quebrar las reglas gramaticales de puesta en escena y concentrarse en la estética y hasta lo expresionista. El video arte o el dadaismo son ejemplos extremos de formalismo donde no hay historia sino una sucesión de imágenes. En el medio del Clasicismo y el Formalismo se ubican el 90 % de las películas y series que vemos hoy en día. Algunas son más clásicas como la reciente «Spotlight», otras son más formalistas como las basuras de Michael Bay.

El Formalismo es también llamado «Montaje Constructivo» por el teórico ruso V.I. Pudovkin. Él decía que un primer plano es demasiado limitado porque no deja ver la toma completa. Insistía en que cada toma debería ser un elemento nuevo a tener en cuenta y no una repetición. A través de la yuxtaposición de tomas se llega a un nuevo significado, a partir de la suma de las partes. El resultado es una serie de tomas inconexas que al verlas juntas forman un concepto.

Heredero de esta teoría es el realizador Sergei Eisenstein. Sin embargo, él veía la edición no como una suma de planos sino como una contraposición que da por resultado algo totalmente distinto. Eso se puede ver en «El Acorazado Potemkin» donde construye la historia a partir de tomas no continuas que dan una sensación de choque. El principal problema que surge de esta teoría es que resulta o demasiado obvio o demasiado oscuro en cuanto a lo que quieren decir. El estilo Eisenstein fue una influencia para la avant-garde, la experimentación y los videoclips.

«Batman v Superman» es un trabajo formalista tomando las viñetas de los comics y transportándolas a la pantalla grande. Las escenas no son continúas ni hay una historia clara, sino que lo que importa es la extracción de una escena aislada como si viniera de una secuencia más larga que Zack Snyder optó por recortar. Al igual que las comics, no importa la lógica de donde viene la acción ni las consecuencias, sino el hecho de la acción en sí misma.

Las críticas negativas creo que tienen que ver con que estamos condicionados a que las películas de superhéroes sean todas como Marvel (más clásicas que formalistas) donde la historia es obvia y los personajes van del punto A al B y al C directamente. BvS elige otro camino y es esa disrupción en el paradigma del género que genera tanto rechazo.

«Batman v Superman» de Snyder están lejos de lo que se supone que deberían ser los superhéroes y particularmente estos personajes. ¿Pero qué deberían ser? No hay un comic unificado en cuanto a la esencia de los personajes. Los trabajos de Grant Morrison y la serie Red Son son ejemplos alternativos tomando a estos personajes. ¿Por qué Zack Snyder no puede presentar su Superman como un ser oscuro y pesimista y a Batman como un cincuentón Charles Bronsoniano?

(Continuará…)