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Museo anima al público a rayar un flamante Lamborghini

Si sos el tipo de persona que sufre ante la sola idea de encontrar el más mínimo rasguño en su coche, estas fotos te van a doler, y mucho.


En septiembre pasado, el museo danés ARoS Aarhus Kunstmuseum invitó a los visitantes a rayar un Lamborghini Gallardo negro que había sido colocado en exhibición, como parte de la exposición “No Man Is an Island” (Ningún hombre es una isla). Durante tres semanas, se les permitió a todos los visitantes dejar una huella destructiva en el lujoso deportivo italiano, y a pesar de que el público se mostró escéptico en un principio acerca de todo esto, una vez que estuvieron convencidos de que no habría consecuencias para el vandalismo, realmente se esmeraron con el pobre auto.


El museo planeaba dejar el coche a merced de extraños durante más de tres semanas, pero el daño se hizo tan extenso durante la primera semana, que se dieron cuenta de que pasaría de negro a completamente blanco si permitían que el vandalismo continuara por más tiempo.

Los organizadores querían preservar los mensajes que habían sido grabados en el auto hasta ese momento, por lo que pusieron un guardia frente a la exposición y anunciaron que la obra estaba completa, y que la interacción con el coche ya no estaba permitida.

A pesar de que las rayaduras ocurrieron hace siete meses, el coche se ha mantenido en exhibición en el Museo de Arte ARoS como una obra que invita a la reflexión del arte. Se quedará allí hasta septiembre, luego de lo cual se le devolverá a su propietario, el artista noruego DOLK.

Una de las primeras cosas que los asistentes rayaron en el Lamborghini fue la palabra “SKODA” (una marca de coches mucho más barata) en el baúl trasero, pero la gente también rayó saludos, frases y cartas de amor. Todos ellos serán conservados, ya que volver a pintar el coche podría arruinar la ya famosa obra de arte.

Tal vez pienses que permitir que un magnífico Lamborghini Gallardo sea objeto de vandalismo de esta manera no tiene sentido, pero a) esto es arte, por lo que no se necesita un propósito, y no es objeto de la lógica, y b) estaba destinado a enviar un mensaje poderoso. Pernille Taagaard Dinesen, curador en ARoS dijo que la obra, titulada “Low Key”, estaba destinada a demostrar que “todo lo que hacemos, cada acción, deja una huella en la sociedad en que vivimos. Ninguno de nosotros queda sin tocar, ya que cada pequeña acción tiene un impacto en el conjunto”.

“Se trata de mostrar cómo las acciones destructivas de cada individuo dejan huellas claras, y contribuyen a una sociedad cuya fachada se está agrietamiento lentamente,” explica Stiften.

DOLK y su galerista, Sjur Nedreaas, compraron el Lamborghini Gallardo usado en Italia, específicamente para este proyecto, pero ni ellos ni el museo ARoS imaginaron que el daño se haría tan extenso. Por ejemplo, la gente empezó a rayar las ventanas, que no estaba permitido, y quitaron las letras del nombre “Lamborghini” en el baúl trasero.

Dinesen afirma que “una vez que renuncias al control, como lo hemos hecho en el caso de Low Key, no puede decirse que algo está prohibido. El trabajo era interactivo, y ahora podemos concluir que Aarhus tiene un público muy entusiasta y participativo“.