domingo 16 de diciembre
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7 técnicas para mejorar la motivación de equipos

La motivación es una herramienta estratégica para mejorar el clima interno en cualquier tipo de organización y empresas, junto con los elementos más precisos de análisis como los salarios y las condiciones laborales.


Cuando todo se encuentra en equilibrio, la productividad crece y también lo hace el sentido de pertenencia de cada colaborador.

A grandes rasgos, un equipo motivado:

  • Trabaja mejor
  • Aumenta la rentabilidad
  • Mejora la comunicación interpersonal y externa
  • Se desarrolla la flexibilidad y adaptabilidad a los cambios en forma natural
  • Sobrellevan mejor los contratiempos
  • Hay mayor disposición a contribuir con el bien común
  • Aparece el bienestar y la felicidad laboral, que evitan la rotación de personal
  • Se comparte conocimiento en un marco de espontaneidad y cooperación
  • Cada persona se auto motiva, consciente de que es otro de sus aportes al conjunto.

Sin embargo, para muchos líderes de distinto tipo de organizaciones la motivación suele ser dejada de lado. Consideran que “para eso le pagan” a las personas, y que debería ser algo natural como parte del contrato de trabajo.

La psiquis humana no dice lo mismo: si bien se entiende el trabajo como una contraprestación de servicios, donde cada uno aporta lo suyo, es parte del rol de quienes encabezan las empresas gestionar, también, las herramientas que permitan mantener un buen clima interno, la motivación y el entusiasmo en la mayoría de las personas.

7 herramientas

Las organizaciones que se superan, crecen y trascienden sus propios límites son aquellas que utilizan una mixtura de recursos para motivar, fidelizar y retener al conjunto del equipo que consideran valioso.

Como se observará a continuación, muchos de estos aspectos no requieren de desembolsos adicionales; otros, sí. Aun así, infinidad de compañías se niegan a trabajar en la mejora permanente de las condiciones internas para la motivación de sus equipos.

Aquí, algunas estrategias que funcionan siempre que se las sostenga en el tiempo, y no sean políticas aisladas o espasmódicas:

 

  1. Comunicación interna. Observada a veces como “el patito feo” de las empresas, es clave y fundamental para establecer equipos bien consolidados. Se estima que el 60% de los problemas organizacionales parte de una mala comunicación.

 

  1. Políticas claras. Un error frecuente es que, en ciertos tipos de conducción unipersonal o centralista, el líder no establece políticas, porque tiene miedo de perder el control. Esto produce una erosión que mella la voluntad y predisposición del equipo; aparece la confusión, y se deriva en decepción respecto a la expectativa colaborativa.

 

  1. Procedimientos y procesos. La falta de toma de decisiones, o las contradicciones al hacerlo y el cambio permanente de rumbo, son la pauta de la falta de estos dos recursos claves para la organización. Independientemente del tamaño de la operación, cada acción que repercuta de menor a mayor en el resultado global necesita una norma y un procedimiento; los que, ineludiblemente, deben estar bien comunicados, aceitados, supervisados y evaluados permanentemente.

 

  1. Remuneración apropiada. Este aspecto depende del segmento de negocio u operación, de la experiencia del capital humano y de los objetivos de la organización. Una problemática frecuente son los desvíos, ajustes “a dedo”, acomodos de los más cercanos al dueño o líderes, en detrimento del resto del staff. La remuneración necesita ser equilibrada, a valores de mercado, y en lo posible, integrar una parte fija y otra variable en función de resultados -para lo que es indispensable que haya una normativa clara y concisa, y bien comunicada y suscripta por cada colaborador-.

 

  1. Salario emocional. Además del pago en las condiciones que se acuerden, se deberá sumar el salario compuesto por distinto tipo de estímulos no retributivos, que agregan valor. Algunos ejemplos son: capacitaciones, días libres, home-office y trabajo a distancia, asociación en un proyecto especial, acciones de voluntariado, espacios de recreación y descanso, tecnología a cargo de la empresa, becas y otros estímulos. Esto contribuye de manera decisiva en el reclutamiento, permanencia y fidelización de las personas, incluyendo las nuevas generaciones.

 

  1. Condiciones básicas de equipamiento y entorno. La psicología de los espacios de trabajo es otro eslabón esencial para mejorar la motivación de equipos. Ayuda incorporar colores, luz natural o iluminación acorde, políticas de horarios y compensaciones por jornadas extendidas y actividades especiales -en condiciones previamente consensuadas con cada empleado-, plantas, mobiliario y tecnología moderna y ágil, comedor, guardería, y acciones de relacionamiento informal fuera de los horarios convencionales. Aquí se pueden incluir programas de coaching, trabajo de desarrollo de equipos (team building), y también yoga, gimnasia en la empresa y cualquier otra actividad que sume valor. Para que funcionen necesitan ser analizada en el conjunto de edades e intereses de las personas.

 

  1. Oportunidades de desarrollo. Involucra todo lo que propone la organización para que sus colaboradores se sientan contenidos, entusiasmados y que elijan quedarse, porque ven dentro que hay distintos aspectos en los que pueden aprender, expandirse, sumar su participación y, a la vez, que son tenidos en cuenta.

 

Daniel Colombo
Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; motivador; autor de 21 libros y comunicador profesional. www.danielcolombo.com

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