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domingo 26 de septiembre de 2021
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Piazzolla «Made in USA»

En el centenario de Piazzolla se realizaron (y continuarán llegando) distintos homenajes pero, según su propio hijo, este disco rescata su esencia

Su obra trascendió al tango e incluso a su instrumento, el bandoneón. Astor Piazzolla se convirtió en uno de los compositores más destacados del siglo XX y, por eso, era de esperarse que en el centenario de su nacimiento llegaran homenajes de todo tipo, de todas partes del mundo, y “Tinto Tango plays Piazzolla” es uno de ellos.

“La exquisita calidad expresiva junto con la destreza técnica presentes en este disco capturan fielmente la esencia de la música de mi padre, Astor Piazzolla. ¡Celebro este logro y espero que haya más por venir!», enfatiza Daniel Piazzolla. La declaración es un primer paso para adentrarnos en una historia que, casualidad o no, también tiene como foco central el amor de un padre e hijo.

Si uno cierra los ojos recuerda no solo imágenes viejas sino también aromas, voces, música. Lo que vivimos en nuestra infancia se hace presente, muchas veces, como algo tan real como el paso del tiempo.

Mariano era chico cuando se subía al auto con su padre y escuchaban, juntos, cassettes del maestro. “Nuestros días comenzaban con este ritual que nos encontraba compartiendo en silencio la escucha atenta de ese bandoneón, mientras la ciudad desfilaba desde la ventanilla del auto regalándonos su encanto”. “Y había algo dentro de esa ceremonia que nunca olvidaba decirme durante el viaje; invariablemente, antes de apretar play para un nuevo tema, papá giraba su cabeza hacia mí y con los ojos entrecerrados me decía con voz suave: ‘A cada pieza degustála como quien deja deshacer un bombón de chocolate fino en la boca’”.

El maestro, ese hacedor de bombones, era Astor Piazzolla. Hoy Mariano Dugatkin tiene más de 40 años y dirige Tinto Tango, un quinteto de tango argentino con base en Los Angeles, California. Si bien él nació, creció y se formó aquí, en la Argentina, en 2012 decidió viajar para probar suerte, como muchas otras personas. Viajó con ilusiones y con sus fueyes, claro.

“Ya era músico profesional pero había estudiado cocina y quería cambiar de rubro. Pero llevé los instrumentos y al poco tiempo ya tenía armado un grupo para salir a tocar”, relata Dugatkin, quien hoy nos presenta “Tinto Tango plays Piazzolla”.

“En lo personal, este álbum combina los ecos de mi hogar, de mi identidad. Tinto Tango Plays Piazzolla es ahora la ventana que me lleva a esos viajes en auto con mi viejo, a los recuerdos de Buenos Aires”, subraya Mariano, quien asegura que “a su vez, este álbum me brinda la oportunidad de imprimirle a estas composiciones mi propia gestualidad tanto en el trazo de los arreglos musicales, como en la interpretación del bandoneón y la dirección musical del disco”.

En esa línea, y consultado sobre qué significa el disco para todo el grupo en sí, Dugatkin afirma: “Para Tinto Tango, quinteto con el que venimos interpretando esta música desde el año 2012, este disco representa un punto de llegada y un punto de partida para nuevas creaciones con la posibilidad de plasmar nuestra propia impronta interpretativa”.

El álbum que hoy nos presentan los encontró disfrutando de un merecido reconocimiento por sus interpretaciones. Al igual que Daniel, hijo de Piazzolla, el Consulado Argentino en Los Angeles también los acompaña y declara de interés cultural pero no son los únicos: un prestigioso productor artístico también consideró que debía sumarse al trabajo de Tinto Tango.

Tras realizar discos con artistas como Lady Gaga, Celine Dion, Steve Wonder, Eric Clapton, o Luis Miguel, Rafa Sardina se encargó junto a Dugatkin de la producción artística de este disco en homenaje a Astor.

Al respecto, Dugatkin señala: “Trabajar con Rafa Sardina es una experiencia mágica”. De esta manera, el director de Tinto Tango celebra el trabajo junto a Sardina, quien hasta el momento fue galardonado 17 veces, entre Grammys y Grammys latinos.

“Transitamos un viaje entre diversos géneros y estilos. Interpretamos piezas con bellas y delicadas melodías, jugamos con estructuras que remiten al lenguaje neoclásico intervenidas con la improvisación de solos, aportamos ciertas pinceladas de color con sonoridades propias de las llamadas técnicas extendidas del lenguaje contemporáneo, jugamos con algunos destellos del barroco en la exposición de una fuga, mientras las armonías condimentadas del Jazz pavimentan el discurso y subidos al groove funky de la guitarra nos agitamos al ritmo del 3+3+2”, precisa Dugatkin.

El disco ya está disponible en todas las plataformas e incluye 11 temas que son clave para quienes quieran recordar a Piazzolla y celebrar el centenario de su nacimiento: Libertango, Escualo, Balada para un loco, Oblivion, Adiós Nonino, Chiquilín de Bachín, Milonga del ángel, La muerte del ángel, Balada para mi muerte, Otoño porteño, Invierno porteño.

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