martes 23 de octubre
Interesante

Todo sobre la manipulación que hizo Facebook de las emociones de sus usuarios para una investigación

Facebook manipuló la información a la cual tenían acceso unos 700 mil usuarios angloparlantes para un estudio científico sobre el “contagio emocional” de los grupos.

Durante una semana de enero en el 2012, la empresa dirigida por Mark Zuckerberg y un grupo de investigadores de las universidades de Cornell y de California, modificaron en secreto el sistema de algoritmos de la red para manipular los contenidos. Intentaban indagar si el número de mensajes positivos o negativos leídos por los miembros de Facebook tenía influencia sobre lo que publican.


El resultado de la investigación fue publicado el 17 de junio en la revista de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos (PNAS). El mismo, muestra que la actitud de los usuarios se ve modificada según las palabras que utilice su entorno. “Los estados emocionales son comunicativos y pueden transmitirse por un efecto de contagio, lo que conduce a las personas a sentir las mismas emociones sin ser conscientes de ello”, escribieron los autores, quienes dan por demostrada “la realidad de un contagio emocional de masas por medio de las redes sociales”.

El estudio pasó inicialmente desapercibido en Estados Unidos. Pero el fin de semana pasado se publicaron importantes publicaciones como Slate y Forbes empezaron a ponerlo en agenda. “Es sin duda legal pero ¿es ético?”, se preguntaba también The Atlantic en un artículo.

Ante el rechazo que generó en el público la idea de que la red social pudiera manipular tan fácilmente los sentimientos de los usuarios, el ideólogo de la investigación, el científico de datos de Facebook Adam Kramer, intentó aclarar en su cuenta personal que la intención del estudio: “Es aprender a proveer un mejor servicio”.

También enfatizó en que el estudio sólo había afectado al 0,04% (1 en 2500) de los usuarios de la red social por una única semana en 2012. “Y al final del día, el impacto real sobre las personas en el experimento fue lo mínimo detectable estadísticamente”, escribió. “El resultado fue que las personas producían un promedio de una palabra emocional menos cada mil palabras, durante la semana siguiente”.

“Aprecio la declaración, pero manipulación emocional es manipulación emocional, no importa lo pequeño de la muestra que se ve afectada”, escribió una usuaria de Facebook en el muro de Kramer.

Por su parte Max Masnick, un doctor en epidemiología que para su trabajo “investiga seres humanos todos los días”, dice que la estructura del experimento determina que no hubo consentimiento informado, un elemento clave de cualquier estudio sobre personas.

“Como investigadores, nadie tiene un pase libre ético porque un usuario marcó una casilla al lado de un enlace a los términos de uso de un sitio web. El investigador es responsable de asegurarse de que todos los participantes hayan consentido debidamente. En muchos casos, el equipo que organiza el estudio debe hacer pasar verbalmente por extensos formularios de consentimiento a los participantes potenciales, punto por punto. Los investigadores incluso llegan hasta a hacerle una pequeña prueba a los participantes después de la presentación de la información del consentimiento informado para asegurarse de que realmente entienden.

“En base a la información disponible en el artículo de PNAS, no creo que estos investigadores se cumplieran con esta obligación ética”, se posicionó Masnick.

 

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