martes 25 de septiembre
Periodismo Justo

Patear el tablero

Se trata de una jugada arriesgada hija de la necesidad. Cristina Kirchner pateó el tablero. Anunció por cadena nacional -por suerte sin acto ni bombos ni aplaudidores- que enviaría al Congreso nacional un proyecto de ley (llamada de “pago soberano local de la deuda exterior de la República Argentina”) cuyo objetivo inmediato es reemplazar al Banco de Nueva York como agente de pago y cambiarlo por el Banco de la Nación Fideicomiso. El BoNY no liberó los fondos para los bonistas reestructurados en cumplimiento del fallo del juez Griesa. Esto se podría repetir el 30 de Setiembre próximo. “Algo había que hacer”, confiesan en el gobierno. “No podemos dejar que nos extorsionen”, dijo la presidenta de la Nación en el horario donde habitualmente mandan las telenovelas.


El proyecto prevé darle al Ministerio de Economía la facultad de abrir un canje voluntario para que los bonistas con legislación de Estados Unidos (bloqueados en sus cobros) puedan recibir su dinero en Argentina y mostrar así “voluntad de pago”. Para eso se abrirá una cuenta en el Banco Nación, dónde se le depositará al 7,6 por ciento de los bonistas (los Fondos Buitres, entre ellos) el importe de los nuevos bonos que se emitan más los intereses correspondientes. La apuesta es “seducir” con el pago pero el objetivo complementario de semejante movida es cosechar apoyo político, involucrando a la oposición, en la pelea con los Fondos Buitres.

El resultado de la iniciativa, que ingresó al Senado nacional el mismo día del anuncio, en lo económico es incierto. Primero, los bonistas con títulos en legislación norteamericana deberían aceptar la propuesta de cobrar en sede argentina y después confirmar si el Banco Nación cumple con los parámetros que fijan los contratos. Por otro lado, la propuesta sepulta cualquier posibilidad de arreglo con los llamados holdouts. “El negocio de los Buitres es no negociar”, aclaró CFK. El mensaje del gobierno es claro: no se les pagará –es decir se incumplirá con el fallo judicial– salvo que acepten el mismo monto que el resto de los bonistas que entraron los canjes de 2005 y 2010. El juez Griesa podría declarar al país en desacato, una figura que tiene, en los papeles, más consecuencias formales que reales. Uno de los disparates del anciano magistrado es tratar a la Argentina como si fuese una persona jurídica privada.

Ante el anuncio el coro de economistas liberales pronosticó las siete plagas de Egipto. José Luis Espert, Carlos Melconián y hasta Domingo Felipe Cavallo, dieron cátedra por televisión. Los émulos de Arnaldo Pérez Manija, el periodista creado por Capusotto, pregonan catástrofes. La mirada es tan sesgada como la que asegura que “aquí no pasa nada”. El default técnico tendrá consecuencias en la economía. Impactará en la inversión. Ya complica a YPF en los proyectos sobre Vaca Muerta. Y todo ocurre en el peor escenario de los últimos diez años con una inflación no dominada y síntomas de recesión que incluyen el aumento de la desocupación. Todo conducido por un gobierno sin reelección.

El primer opositor que tocó la campana de las críticas fue Alfonso Prat Gay, ex presidente del Banco Central y referente económico de la Coalición Cívica. “Después del manifiesto fracaso de la negociación de la deuda ahora le piden al congreso q los felicite”, señaló anticipando el rechazo de Elisa Carrió y los suyos. Resta saber qué posición tomará la UCR, el socialismo o las fuerzas menores como Libres del Sur. Cada tema trascendente revela las enormes diferencias de criterio que conviven en el Frente Amplio-Unen.

Mauricio Macri no perdió tiempo y anunció que el Pro votaría en contra. “No vamos a aplaudir el default como hicieron muchos en 2002”, declaró en una conferencia de prensa. El Jefe de Gobierno porteño se quejó de que el Gobierno quiera desconocer la jurisdicción de Nueva York para actuar en temas de deuda: “Esto es como decir que para nosotros el arquero de Alemania hizo penal en la final, entonces para nosotros Alemania no es el campeón del Mundo y los invitamos a jugar acá y ponemos al juez Oyarbide como árbitro”. Macri es el único precandidato a Presidente que es partidario de pagarle a los Fondos Buitres al contado. No explica cómo evitaría el tsunami de juicios que se dispararían por la aplicación de la cláusula RUFO que habilita esos reclamos si se mejoran las ofertas realizadas en los canjes. Desde el campamento de Sergio Massa dicen que, en su afán de diferenciarse del gobierno, “hace seguimiento de Griesa”.

El ex intendente de Tigre, en cambio, demoró su decisión hasta el jueves. Se debatió entre la responsabilidad y la conveniencia electoral. Dos de sus hombres de consulta: Roberto Lavagna, que como Ministro de Economía tejió el primer canje de deuda junto a Néstor Kirchner, y Aldo Pignanelli, ex presidente del Banco Central, coinciden en señalar que, a pesar de los errores en el proceso judicial, el gobierno tomó el camino menos malo. Además cuestionan el fallo de Griesa y sugieren privilegiar a los bonistas que aceptaron las reestructuración por sobre los Fondos Buitres. Por esa razón eligió un camino intermedio. Sugirió consensuar un proyecto alternativo que ampliara las sedes de pago a los bonistas (Basilea, Luxemburgo y París) y criticó tanto a los Buitres y Griesa como al gobierno.

En tono bíblico mencionó tres pecados capitales: “Nos referimos a la avaricia de un grupo de fondos que pretende cobrar más de lo que gran parte de quienes eran tenedores de deuda cobraron. Nos referimos también a la soberbia de quienes subestimaron el problema, quienes plantearon discursos fáciles pero soluciones técnicas improbables que nos dejaron en esta situación. Y nos referimos a la ira de un juez que debería haber tenido el lugar de la imparcialidad y el equilibrio, pero finalmente se puso en el lugar de la parcialidad”.

Claudio Lozano y otros representantes de la izquierda desde hace tiempo vienen reclamando el cambio de juridisción. Incluso alguna norma que impida el pago a los Buitres y hasta el repudio de la deuda. El economista de la CTA anunció que se abstendría en la votación. Una de las críticas opositoras tiene un fundamento incontrastable: el gobierno se acordó tarde de pedir su colaboración. No son pocos los que se sienten despreciados. No fueron consultados en ningún momento del proceso.

La Presidenta pidió unidad en este tema por sobre las diferencias coyunturales. No será fácil en un país en que los unos y los otros practican el canibalismo político con devoción suicida.

 

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