Periodismo Justo

Lo que vendrá

Binner, Macri, Massa, Sanz, Randazzo, Scioli

En once meses los argentinos decidirán quién será el sucesor de Cristina Kirchner. Los candidatos que levantarán las banderas del oficialismo, aún con sus diferencias y matices, apuestan al mejoramiento de la economía. Con su mezcla de inflación, estancamiento en el empleo y presión externa por la deuda, el 2014 fue de lo peor de la década kirchnerista. Cuando la economía cruje es muy difícil conseguir la bendición de las urnas. Los opositores machacan con la suba de precios y la inseguridad. Los dos temas que más preocupan a los votantes. También afirman que cambiarán “sólo aquello que se hizo mal” y se comprometen a “terminar con la corrupción”. Las variantes van desde el retoque hasta cambios de fondo. El bullicio electoral ya lo atraviesa todo. Desde la confrontación con la justicia hasta el último round con los grandes medios. Son las últimas batallas de la Presidenta, cuyo principal objetivo es darle continuidad a su proyecto político cuando haya abandonado la Casa Rosada.


El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, fiel a su estilo mezcla cuotas de optimismo, indefinición y lealtad. En cada entrevista emite gacetillas verbales: “Hay que poner todo el esfuerzo en producir cada vez más porque el trabajo es el gran ordenador social. Eso genera oportunidades para la clase media, y para que pueda haber un Estado inteligente y moderno para los que lo necesiten”. Evita hacer cualquier referencia a políticas concretas. Y cumple con Cristina. En línea con media docena de funcionarios, cuestionó al juez Claudio Bonadío que allanó un hotel de la familia presidencial y aseguró que si la Presidenta fuese candidata al Parlamento del Mercosur (hay varios proyectos para que se voten en las elecciones presidenciales) sería “positivo para el país y para la región”.

Cerca del ex motonauta ven con agrado esta variante. Aseguran que si se aprueba el proyecto y, finalmente, Cristina Kirchner encabeza la lista de los “mercodiputados” del Frente para la Victoria, se podría reeditar la dupla Kirchner-Scioli en la boleta, “como en el 2003”. Cerca del gobernador también están los que piensan que Cristina resta más de lo que podría sumar: “Daniel tiene mejor imagen que ella, no lo vinculan con hechos de corrupción y expresa el cambio con continuidad. Mejor ir solos”.

Por ahora sólo se trata de una hipótesis. Sin embargo, desde algunos medios lanzaron la idea de que la oposición armaría una “lista de unidad” para enfrentar al kirchnerismo en la elección de los “mercodiputados”. Hasta se anticipó una nómina: Roberto Lavagna por el Frente Renovador, Federico Pinedo por el PRO y Margarita Stolbizer por el Frente Amplio Unen. Los dos últimos desmintieron públicamente que se esté armando una lista. El deseo de unir a todo el arco antikirchnerista, por ahora, choca con la realidad. Hasta Elisa Carrió le puso límites al intento. La fundadora del ARI imagina un acuerdo pero sin Sergio Massa al que no sólo imputa su pasado kirchnerista, también lo acusa de tener vinculaciones con el narcotráfico. El diputado la querelló por esos dichos.

Desde el PRO y el massismo advirtieron sobre la búsqueda de fueros e inmunidad que “esconde la maniobra del oficialismo” al propiciar la votación de candidatos al Parlasur cuando faltan cinco años para que el organismo funcione a pleno. Radicales y Socialistas no son tan reacios. Sus diputados presentaron varios proyectos para que se realice ese trámite electoral. Una de esas iniciativas lleva la firma de Stolbizer.

Pero volviendo a las propuestas de gobierno. En un informe especial realizado por el diario La Nación, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, anunció un paquete de medidas económicas que incluyen el combate contra la inflación, la normalización del mercado cambiario y mejores condiciones para la inversión. El ex intendente de Tigre se propone crear un Ministerio de Energía y otro de Seguridad. También piensa en constituir “un Consejo Económico y Social, pero con metas del Estado, del sector privado y del mundo del trabajo, para bajar la inflación, subir el empleo, proteger el poder adquisitivo del salario y aumentar la inversión”.

Mauricio Macri, según las encuestas el tercero en discordia, explicó al diario que sus objetivos apuntarán a mejorar la educación y la infraestructura. “La prioridad es que la gente tenga las oportunidades que merece. Y los dos ejes centrales para lograrlo son una revolución en la educación pública y en la infraestructura. En educación, haciendo lo que hicimos aquí, animándonos a la innovación, a capacitar e incorporar tecnología”, explicó. Dijo que mantendría la defensa de los derechos humanos pero acabaría “con los curros” que se generaron en su nombre.

En la semana en que el Frente Amplio Unen presenta sus propuestas de gobierno, Julio Cobos, anunció que su prioridad es “pelear sin contemplaciones contra la corrupción de los funcionarios públicos”. También dijo que fijará una meta de inflación para reducirla de manera paulatina y dialogará con los gobernadores. Prometió “fortalecer los organismos de control y abrir un proceso de investigación de los hechos de corrupción. Con tres o cuatro señales claras y urgentes de institucionalidad alcanza para transmitir acá algo pasó”. Anunció que cambiaría el sistema tributario.

Hay tantas propuestas como candidatos. Hermes Binner, Pino Solanas, los candidatos de la izquierda clasista y la paleta del Frente para la Victoria, comenzando por Florencio Randazzo, Agustín Rossi y Sergio Urribarri, entre otros. Se sabe ya que nadie alterará las políticas sociales ni el modelo productivo orientado al mercado interno. Tampoco la pertenencia de Argentina al bloque regional sudamericano. No es poco.

Mientras tanto, comenzaron a llover denuncias y citaciones para los funcionarios nacionales. Hace meses que el juez federal Ariel Lijo lo tiene en jaque al vicepresidente Amado Boudou por su opaca participación en la “salvación” de la imprenta Ciccone. El vice está procesado junto a los dueños de la empresa. La Cámara Federal deberá decidir sobre la apelación de las defensas. El juez Claudio Bonadío le sumó otro procesamiento por los papeles “truchos” de un auto adquirido en 1992 y lo dejó al borde del juicio oral.

Bonadío también allanó las oficinas de Hotesur una empresa de la familia Kirchner. El juez despertó de su letargo de casi una década. Y en el gobierno parecen haber descubierto que Bonadío es Bonadío. Como varios de sus colegas, el juez pertenece a la legión de funcionarios judiciales que sólo activan su trabajo cuando los denunciados no tienen poder o comienzan a perderlo. Los dirigentes kirchneristas hicieron su parte en esta historia repetida desde el regreso de la democracia. Los que hasta hace poco lo ponderaban y defendían, ahora lo ven como la encarnación del mal y apuestan a destituirlo. En el Consejo de la Magistratura, por ahora, sólo le bajaron el salario y apuestan a la sucesión de sanciones para lograr suspenderlo ya que no cuentan con el número necesario para iniciarle juicio político. Los legisladores y consejeros radicales que solían criticarlo por cajonear causas y otras picardías, en la actualidad destacan al juez por su “valentía y tenacidad”.

Lo cierto es que Bonadío es el juez que hay. Y más allá de estar muy lejos de los parámetros de probidad y capacidad que debe tener un juez de la Nación, las explicaciones que procura obtener son impostergables. Si no es en el debate público la Presidenta deberá explicar en sede judicial las características de los negocios familiares con un empresario tan cuestionado como Lázaro Báez. Esta disyuntiva marcará la agenda política del 2015 tanto como las propuestas de gobierno de los candidatos y la salud de la economía.