Según un estudio, podemos seguir mejorando nuestro cerebro incluso después de los 90 años

Un equipo de investigadores del Centro para la Salud del Cerebro de la Universidad de Texas en Dallas demostró que la salud mental de las personas puede fortalecerse a cualquier edad, incluso después de los noventa años. El estudio de tres años de duración, publicado este mes en la revista Scientific Reports, analizó a casi cuatro mil adultos de entre 19 y 94 años que realizaron ejercicios cognitivos diarios de corta duración. Este hallazgo rompe con la creencia tradicional de que el deterioro cognitivo es un proceso inevitable asociado al envejecimiento y abre nuevas puertas para la medicina preventiva.

Los participantes de esta iniciativa dedicaron entre cinco y quince minutos diarios a actividades de entrenamiento cerebral diseñadas para estimular la mente en su vida cotidiana. Para medir los cambios en el rendimiento de los voluntarios a lo largo del tiempo, los especialistas utilizaron el Índice de Salud Cerebral, una herramienta de evaluación que registra diversas variables del comportamiento humano. Este sistema evalúa de manera integral tres áreas fundamentales para el bienestar que son la claridad de pensamiento, el equilibrio emocional y la conexión con las personas junto con los propósitos de vida.

Los resultados mostraron progresos notables incluso en los participantes de edad más avanzada que formaron parte de la muestra. El estudio reveló además que las personas que iniciaron la investigación con los puntajes más bajos en el índice de salud cerebral experimentaron las mayores mejoras con la práctica constante. «Cada cerebro es tan único como una huella dactilar y tiene potencial de crecimiento», explicó la doctora Lori Cook, directora de investigación clínica y autora principal del estudio, quien además agregó que «este estudio desafía la narrativa predominante del declive cognitivo inevitable, lo que sugiere que la salud cerebral se puede cultivar de manera proactiva a cualquier edad».

La investigación también demostró que el nivel de compromiso de los usuarios con las actividades es el factor más importante para lograr resultados positivos, por encima de otras variables tradicionales como el género, la edad o el nivel de estudios alcanzado. La doctora Sandra Bond Chapman, directora del centro y coautora del trabajo, destacó la necesidad de cambiar la forma en que cuidamos de nuestra mente a lo largo de la vida. «Durante demasiado tiempo hemos operado bajo la noción obsoleta de que necesitamos esperar hasta que algo malo le pase a nuestro cerebro antes de hacer algo por él», afirmó la especialista, quien concluyó que «este estudio nos recuerda que nuestro cerebro no está definido por la edad, sino que está definido por la posibilidad».

Actualmente, los investigadores continúan con la recolección de datos a largo plazo a través de nuevas fases del proyecto para profundizar en estos efectos. Un grupo de participantes ya se sometió a escaneos cerebrales periódicos con el objetivo de explorar los mecanismos neuronales exactos que están detrás de estas mejoras de la salud cognitiva. Aunque los científicos reconocen que deben ampliar la diversidad de la muestra para que los resultados sean representativos de toda la población, este trabajo ya sienta un precedente clave sobre el valor de la neuroplasticidad y el autocuidado mental en la vejez.

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