La empresa emergente Castomize, originaria de Singapur, desarrolló un novedoso inmovilizador ortopédico ajustable e impermeable denominado TessaCast, el cual llegó al mercado de la salud para reemplazar a los tradicionales moldes de yeso y fibra de vidrio. Este dispositivo médico elimina de forma directa los inconvenientes históricos de picazón, acumulación de sudor e imposibilidad de contacto con el agua que sufren los pacientes con lesiones óseas. La tecnología emplea un método de fabricación avanzada que simplifica la colocación de la férula en los centros médicos y mejora de manera notable la comodidad de las personas durante su proceso de recuperación física.
El dispositivo utiliza un proceso que sus creadores denominan impresión en cuatro dimensiones, donde el factor temporal constituye el elemento clave. Los centros médicos reciben el protector prefabricado en un material termoplástico rígido con una estructura de rejilla abierta. Cuando el personal de la clínica aplica calor al molde, la estructura se vuelve blanda y maleable en pocos minutos. El especialista adapta el protector al contorno exacto del brazo, codo o tobillo de la persona afectada, asegura el cierre con broches y espera a que el material recupere su rigidez original al enfriarse a temperatura ambiente.

La estructura calada de este protector facilita el flujo continuo de aire sobre la piel de la persona convaleciente. Esta ventilación constante previene el desarrollo de afecciones dermatológicas e incomodidades típicas de los vendajes cerrados tradicionales. Asimismo, el material termoplástico es completamente impermeable, por lo que los usuarios pueden tomar una ducha diaria o ingresar a una piscina sin necesidad de cubrir su extremidad con protectores plásticos provisionales, siempre bajo las indicaciones del personal médico a cargo del tratamiento.
A diferencia de otras propuestas en el sector de la traumatología moderna, este sistema no requiere de un escaneo tridimensional individualizado para cada paciente, un procedimiento que suele elevar los costos y los tiempos de espera. El fabricante distribuye tamaños estándar listos para su uso tanto en adultos como en niños, los cuales se personalizan de manera directa en la consulta médica mediante el calor. Esta metodología optimiza el flujo de trabajo de los hospitales, que adoptan la innovación sin necesidad de reestructurar sus protocolos de atención ni adquirir costosos equipos informáticos de digitalización.
El retiro del dispositivo también prescinde de las herramientas mecánicas convencionales que suelen causar temor o ansiedad en los pacientes fracturados. En lugar de utilizar la sierra vibratoria habitual para cortar el yeso tradicional, el profesional de la salud retira un pasador de seguridad que libera las hebillas del protector, un mecanismo que permite deslizar la estructura hacia afuera de forma limpia, silenciosa y rápida. Este procedimiento elimina por completo el riesgo de quemaduras o roces mecánicos sobre la piel sensible del paciente.
El proyecto nació como un trabajo estudiantil en la Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur en 2017 y se constituyó como empresa en 2022 bajo la dirección de los profesionales Eleora Teo, Abel Teo y Johannes Sunarko. En la actualidad, el producto posee aprobación regulatoria en Singapur, Australia, Corea del Sur y Taiwán, mientras avanza en sus certificaciones ante los organismos sanitarios de Estados Unidos y la Comunidad Europea. Aunque su fabricación resulta más costosa que la de un yeso de fibra de vidrio tradicional, los ensayos clínicos en hospitales registran un ahorro neto del 25 por ciento en el presupuesto total de tratamiento, ya que el material se puede calentar y ajustar de nuevo a medida que la inflamación de la extremidad disminuye con el paso de las semanas.






