viernes 14 de diciembre
Medios

Qué está faltando en el campo de las noticias falsas

¿Los liberales y conservadores reaccionan de manera diferente a la desinformación? ¿Cuántas conversaciones políticas están sucediendo online? ¿La desinformación proporcionada por un bot tiene efectos diferentes que la desinformación proporcionada por una persona real?


Un nuevo informe publicado esta semana por la organización filantrópica Hewlett Foundation, “Social media, political polarization, and political disinformation: A review of the scientific literature”, tiene como objetivo presentar lo que sabemos y lo que no sobre la relación entre esos temas. El informe es especialmente útil como una especie de catálogo de las preguntas que aún tenemos pendientes; y también marca dónde está en conflicto la investigación existente.

El informe, que incluye reseñas de investigación escritas por varios académicos especializados en áreas específicas (Joshua A. Tucker, Andrew Guess, Pablo Barberá, Cristian Vaccari, Alexandra Siegel, Sergey Sanovich, Denis Stukal y Brendan Nyhan), comienza con un cuadro de todas las “piezas en movimiento”. Los autores deliberadamente decidieron no vincular el uso de las redes sociales con la calidad de la democracia; las redes sociales no son intrínsecamente democráticas o antidemocráticas, escriben, “sino simplemente un escenario en el que los actores políticos (algunos de los cuales pueden ser democráticos, y otros antidemocráticos) pueden competir por el poder y la influencia”.

A continuación, algunas de las conclusiones del informe:

¿Qué es una “conversación política online” y qué es una “cámara de eco”?
Olvídense de las “noticias falsas” y la “desinformación” (aunque también necesitamos definiciones comunes para ellas): ni siquiera hay consenso, entre los académicos, sobre lo que realmente es una “conversación política online” o una “cámara de eco”. Muchas investigaciones han tratado de enfocarse en la cantidad de desacuerdos a los que las personas están expuestas online, pero no tenemos una definición estándar para qué tipo de conversación cuenta como “política”, qué cuenta como desacuerdo, o incluso para lo que cuenta como una conversación en primer lugar (por ejemplo, ¿qué pasa si uno de los lados es un bot?) Y luego está la cámara de eco: “Hasta la fecha, no solo no hay consenso sobre qué nivel de exposición selectiva constituye una “cámara de eco”, ni siquiera hay consenso sobre qué métrica o estadística se debe usar para medir esta exposición selectiva “.

¿Hay diferentes grupos online expuestos a diferentes niveles de desinformación?
¿Y sus reacciones son diferentes? ¿Por ejemplo, los liberales y los conservadores ven diferentes cantidades de desinformación online? ¿Qué hay de las personas que pasan mucho tiempo en las redes sociales? Necesitamos saber más sobre cómo las diferentes personas reaccionan a las mismas cosas; los autores sugieren que podríamos comenzar estudiando “si los extremistas tienden a reaccionar de manera diferente a los moderados”, o si los conservadores reaccionan de manera diferente a los liberales. “Si la desinformación o la polarización política afectan a conservadores y liberales de manera diferente, entonces este tipo de investigación parecería ser particularmente importante para seguir adelante”.

¿Cómo reaccionan los individuos cuando están expuestos a la desinformación?
Algunos investigadores han encontrado un efecto de “retroceso o boomerang”, en el que las personas se empecinan con mayor fuerza sobre su posición original cuando se exponen a información que lo contradice. Pero si esto realmente está sucediendo (y algunos investigadores creen que no), no está claro cuánto de eso es simplemente “incentivo partidista” versus creencia legítima.

Diversos estudios sobre el “grado en que la desinformación compartida en las redes sociales tiene algún efecto sobre las creencias políticas de los ciudadanos” o si aumenta la polarización, tienen hallazgos contradictorios, en parte porque los estudios usan definiciones diferentes de desinformación y polarización. “A veces las diferencias entre rumores, información falsa, información engañosa e información hiperpartidista son borrosas”. Además, no se trata solo de por quién se vota: necesitamos más investigación sobre cómo la exposición a la desinformación afecta los puntos de vista de las personas sobre diversos temas, su interés general en política, y su confianza en las instituciones.

Los estudios generalmente tratan sobre una plataforma, pero muchas personas se encuentran en múltiples plataformas (incluidos medios offline)
La mayoría de las investigaciones en redes sociales se enfoca en Twitter; como Jonathan Albright señaló recientemente, Twitter no está donde está la mayoría de las personas. Facebook sí, pero no tenemos muchas investigaciones sobre cómo el uso de Facebook afecta la política. El informe también exige un mayor análisis de los resultados de búsqueda de Google. Y luego están los medios tradicionales: ¿cómo interactúan con las redes sociales? ¿Cuánto están “migrando los rumores políticos de las redes sociales” hacia las noticias de los medios tradicionales? ¿Cuáles son las estrategias de las redes sociales de los medios hiperpartidarios?

¿Cuánto de la investigación de los Estados Unidos puede aplicarse al resto del mundo?
El sistema político bipartidista en los Estados Unidos es inusual. Tampoco está claro aún cómo “los medios digitales pueden contribuir a la polarización y la desinformación en regímenes más inestables, híbridos y no democráticos”.

Vía

 

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