martes 16 de octubre
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Peluquero sin manos prueba que todo es posible

Cuando se enfrentan a dificultades en sus vidas, muchas personas los encuentran demasiado desafiantes y se dan por vencidos, especialmente con sus sueños. Pero no es el caso de Gabriel Heredia.


Gabriel es un peluquero argentino de 20 años que nació sin manos. A pesar de su discapacidad, pudo crecer feliz e independiente. Siempre tuvo el apoyo de amigos y familiares, y nunca se sintió discriminado por sus compañeros de clase. De hecho, su inspiración para esa línea de trabajo fue su madre, que es peluquera. A la tierna edad de 14 años, comenzó a trabajar como peluquero, y aprendió todas las técnicas para perfeccionar tanto cortes de pelo como barba. Aunque primero lo vio como un hobby, Gabriel rápidamente determinó que esta era la profesión en la que quería trabajar.

“Aprendí a servirme un vaso de agua solo, estudié, aprendí a andar en bicicleta, en moto e incluso a manejar un auto”, dijo Gabriel acerca de crecer con su grave discapacidad.

Su familia pronto lo ayudó a abrir su primera peluquería, en la que trabajó durante un año y medio. Allí conoció a Zlatan Gómez, presidente de Argentina Corta, una organización para que los peluqueros se conecten, hagan obras de caridad en los barrios menos favorecidos, y enseñen peluquería a quienes estén interesados. Gabriel ahora es parte de Argentina Corta, ofreciendo sus servicios a personas de todas las edades para que puedan desarrollar las habilidades que necesitan para obtener trabajos decentes.

Como un joven brillante y afectuoso, Gabriel se esfuerza no solo por ser un peluquero, sino también por establecer una conexión con el vecindario: “Lo que más me gusta de mi trabajo es que la gente se siente cómoda con mi estilo y con mis cortes, y eso me hace sentir feliz.” También es un perfeccionista: “Quiero que mi tienda sea la mejor, y también tener otra barbería”.

Tal vez su perseverancia proviene del hecho de que ha tenido que superar muchas cosas en su vida, pero su energía también proviene de ser padre. Gabriel tiene un hijo de once meses llamado Tobías, que “me da fuerzas. Quiero criarlo con este mensaje: no hay nada que no puedas hacer. Debés mejorar día a día”.

Actualmente, tiene su propia peluquería en Buenos Aires, donde la gente hace cola alrededor de la cuadra para sus servicios. Abrió la tienda hace solo un mes con su novia Yanina, cuya tía le ofreció el espacio sin pagar alquiler, y el negocio está en auge.

 

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