miércoles 14 de noviembre
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Síndrome de Peter Pan: cuando eres adulto y te comportas como niño

Si eres un adulto y tienes comportamientos de niño o adolescente que no coinciden con tu edad cronológica, es posible que estés frente al Síndrome de Peter Pan. Se trata de un trastorno de desarrollo de la personalidad, donde la persona se niega a asumir el paso del tiempo y a hacerse responsable de su rol de adulto.


El término fue acuñado por el psicólogo Dan Kiley en 1983.

 

¿Peter Pan es ser un inmaduro?

En cierta forma, sí. Este síndrome se caracteriza por aspectos de inmadurez social y psicológica y afecta especialmente a hombres. En las mujeres se habla del complejo de Wendy (la compañera de aventuras de Peter Pan), con rasgos complementarios, donde el énfasis de realización personal está puesto completamente en la realización de pareja, y no pueden visualizarse en los otros roles sociales -aunque los desempeñen a la fuerza-.

Para graficar a un Peter Pan típico: es el caso de aquellos que presentan una personalidad narcisista, caprichosa, infantil y con sistemas de procesamiento de la información y las relaciones interpersonales que no se ven como acordes a la edad. Se enojan por todo, hacen berrinches como un bebé por cosas nimias y no tienen autocrítica ni se ponen en el lugar del otro.

Esto se produce porque si bien el sujeto crece y se desarrolla, su percepción interna del yo (base de su estructura psíquica) permanece en la infancia.

Otros rasgos comunes a quienes padecen el síndrome de Peter Pan son: rebeldía acentuada, cólera, irresponsabilidad, dependencia hasta en las cosas más sencillas, no aceptación del envejecimiento y el paso de los años; tendencia a transgredir normas y leyes; poca empatía, son manipuladores con sus berrinches -cual niños- y no asumen su responsabilidad cabal como adultos.

La forma más evidente en que se manifiesta un Peter Pan es que no acepta las normas, es caprichoso en extremo y no puede establecer vínculos maduros con las demás personas. Ni siquiera en una relación amorosa: juega a ser el niño que cree que sigue siendo; a generar dependencia emocional a otro; a querer manipularlo y que las cosas salgan a su manera.

Como una aproximación, si bien una persona con síndrome de Peter Pan no lo asume cabalmente, por momentos irrumpe cierta sensación de que no encaja con su edad real, y con la forma en que transita sus experiencias vitales.

Es así que esto le provoca angustia, ansiedad, histeria (muy visible en la forma en que se relaciona con otros), alguna crisis incluso de depresión, agudizada por sentimiento de vacío.

Al sentir nostalgia por la infancia, esto afecta su autoestima.

 

Qué hacer

Como se trata de una neurosis estructural, si bien es difícil de concretar una forma de afrontarlo y atravesarlo, el primer paso es trabajar sobre la base de que la persona acepte su infantilismo.

A partir de ahí, con un proceso que suele ser lento, podría empezar a modificar conductas. Esto es particularmente difícil, ya que se niega a aceptarse como un Peter Pan: para la persona es natural resistirse a abandonar la infancia, y tampoco tiene consciencia de que está fracasando en su paso al mundo adulto.

Lo indicado es encarar una psicoterapia profesional; animarse a explorar profundamente los motivos de su síndrome de Peter Pan. Paulatinamente, la persona podría ir madurando y aceptando el paso de los años, y así, reconciliándose con el adulto que es.

Daniel Colombo
Master Coach Internacional especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; motivador; autor de 21 libros y comunicador profesional.
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