Adelanto de «Rock & Business», de Juan Pablo Gauthier

Tras décadas de protagonismo indiscutido en la industria musical global el rock enfrenta una encrucijada inesperada. Nuevas tecnologías y formas de consumo desafían su reinado y lo ponen ante la sorpresa de tener que compartir las audiencias con otras expresiones y formas culturales. ¿Cómo juega el rock su rol en estas nuevas condiciones? En este libro Juan Pablo Gauthier –productor de amplia experiencia en medios– conversa con músicos, mánagers, productores de espectáculos, periodistas y ejecutivos de medios y hasta con el público acerca de cómo, algunos de aquellos que se han formado en el campo histórico del rock, ven y viven hoy las nuevas formas de hacer y de consumir música.

Referentes como Mario Pergolini, Juanchi Baleirón, Tweety González, el Ruso Verea, Quique Prosen, Sergio Rotman, Alejandro Taranto, Fernando Moya, Lito Vitale, Ariel Minimal y Adrián Taverna, entre otros, aportan sus miradas para componer una fotografía colectiva de la industria de la música, y especialmente del rock, capturada en medio de las vertiginosas transformaciones culturales y tecnológicas de las primeras décadas del siglo XXI.

A continuación, un fragmento a modo de adelanto

Raros peinados nuevos y no tanto

Juventud, divino tesoro.
Sumo

Leandro Vera

También debemos escuchar qué dice el público que asiste a los grandes festivales y a los recitales de rock, por eso conversé con Leandro Vera, que tiene veinte años y estudia Ciencias de la Computación en la Universidad de Buenos Aires.

—Fui muy pocas veces a festivales, pero busco los shows y a los artistas que tengan capacidades, salvo algunas excepciones. Busco la capacidad del grupo o la banda de tocar sus instrumentos de una manera apropiada.

—Vas a escuchar música, ¿no te importa la cuestión gastronómica y todo lo que hay alrededor?
—No, eso es un poco más secundario, obviamente que todo suma, pero la música y el show en sí de los artistas es lo más importante.

—¿Sentís la necesidad de mostrar que estás ahí?
—En lo personal no, aunque hay mucha gente que sí con todo el tema de las redes sociales y esa necesidad de mostrar que ¡uh! no te perdiste el show de fulano o de mengano, o si fuiste a tal lado, pero para mí no es particularmente importante.

—¿Y ves como una experiencia ir a esos lugares?
—Sí, obvio, cuando fuimos al Lollapalooza a ver a tantos artistas y tantos recitales para mí fue una experiencia inolvidable. Por otro lado, depende del artista, si es alguien que me interesa mucho lo voy a ver a cualquier lado, si no solo a lugares grandes para tener la experiencia de estar con un montón de gente cantando los mismos temas. Es una experiencia copada estar con un grupo muy grande, no solo disfrutando lo mismo, sino tener la emoción de ver al artista en vivo. Me parece muy copado todo eso de estar con un montón de gente cantando y saltando.

—Es decir que tiene que ver con lo emocional…
—Sí, para mí sí. Es esto de poder poner en juego tus gustos y saber que quienes están cerca tuyo los comparten. Me parece muy copado.

—¿Y con qué otras cosas te sucede eso?
—Para mí la música en ese sentido se iguala con alguna película que compartís con alguien o algún juego. Sentís que en parte pertenecés, pero en forma más específica que tenés a alguien con quien compartir. Pertenecer a tu grupo de amigos o con la cantidad de gente que sea en este mundo lleno de redes sociales… estar acompañado por gente que va por el mismo lado que vos es incomparable.

Mario Pergolini

Deberían liberar sus mentes.
The Beatles

Continuando con el rubro empresarios relacionados con los medios de comunicación masivos, fui a entrevistar a Mario Pergolini, también pro- ductor y conductor de programas de radio y televisión. Mario me recibió en sus oficinas y mientras charlábamos me mostró cómo la IA (Inteligencia Artificial) puede componer un tema en pocos segundos en el estilo o temática que uno disponga. Su punto de vista me parece acertado y realista teniendo en cuenta que el espíritu de los años ochenta ha cambiado de paradigma y él lo ha entendido muy bien.

—La música ahora tiene otro protagonismo porque cuando vos hacés encuestas y le preguntás a menores de cuarenta años qué es para ellos la música te responden que es ruido de fondo. Entonces cuando vos le ampliás la pregunta y le decís que “ruido” es una palabra despectiva, ellos te dicen “no, no. Es distinto, yo estoy haciendo algo y la música está de fondo. Yo cocino y escucho música, estoy con amigos y escucho música”. El ejercicio que teníamos nosotros por comprar la música, porque la música ya no se vende, de que te agarrabas un disco, le daba un valor porque invertías tiempo y dinero, lo conseguías, lo leías y después lo escuchabas varias veces, porque no podías comprar un disco y tirarlo. Esa experiencia no existe. Hoy toda la música la tenés disponible gratuitamente, toda, en YouTube, y vos podés pagar o no pagar, pero tenés Spotify, pero hoy toda la música la tenés gratis, a lo sumo escuchás publicidad. Eso le ha sacado un valor a la música en sí que nosotros le dábamos o una generación le dio. Después está la experiencia de verla en vivo, ese maravilloso multimedia, pero después muchos valores que nosotros le habíamos dado a la música hoy ya no están. Por ejemplo, cantar sobre pistas. A nadie le importa que alguien está cantando y de repente baje el micrófono y la música siga funcionando.

—Como Milli Vanilli…
—Hoy Duki hace el 80% del show cantando sobre pistas de él, hoy a nadie le preocupa porque están viendo a Duki, porque Duki hace otras cosas, etcétera.

—Bueno, ese fue un tema de conversación, porque antes yo iba a un show y veía a Cerati, Spinetta y gente tocando con instrumentos.
—Bueno, pero Drake, el mayor vendedor de discos de la historia de la música, mucho más que los Beatles, mucho más que los Rolling Stones, no viene con una banda, viene con un pendrive y canta arriba. ¿Funciona? Recontra funciona porque la gente que escucha a Drake le importa tres carajos como hace Drake para sonar como suena. La gente de más de cua- renta años te dirá que eso es una mierda, pero millones de pibes te contestan “bueno, a vos te parecerá una mierda pero a mí no me importa quién es el guitarrista”. Cuando viene Ed Sheeran con una loopeadora, canta sin banda y vos y yo lo sabemos; cuando vienen los Rolling Stones, Keith Richards tiene un tipo abajo del escenario que va tocando y cuando se va a la mierda todo queda disimulado. ¿O me vas a decir que los Stones no usan pistas arriba de sus temas a esta altura del partido? ¿Qué es más sincero?

La música ha cambiado en su consumo. Para empezar, que no la compre- mos, es un cambio muy radical, vos pensá: mi hija ve que yo sigo teniendo algunos CD y me pregunta por qué comprábamos un disco con doce temas de la misma persona. Su concepto ha cambiado, de la misma manera que los que eran grandes héroes, los que iban a ser los Mozart de esta era ya no son tan así. El otro día el Barcelona F.C. salió con su camiseta sponsoreada con la lengua de los Rolling Stones. ¿Sabés cuál fue la búsqueda que más hubo ese día en Google?: ¿quiénes son los Rolling Stones? [risas].

Hemos también idealizado a un montón de otras personas, porque los Beatles vendían luncheras y fueron un producto totalmente inventado para eso. Los Rolling Stones son “sus majestades satánicas” pero fue todo un gran negocio del merchandising, U2 y todo eso también. Yo creo que no queremos ver en el pasado lo mismo que está pasando en el presente. La verdad es que desde que existe la música pop, desde los años sesenta en adelante, consumo, merchandising y todo eso ya existía. Vos me podés decir ¡eh, Led Zeppelin, la concha de tu hermana! Pero Led Zeppelin también era una construcción de un montón de otras cosas y teníamos al hombre alado que era merchandising y se vendían las remeras, a lo mejor no tanto como ahora, pero porque el sistema no daba para eso. Nosotros escuchamos a Kiss primero porque pisaban pollitos, no porque nos gustaran sus temas, entonces yo creo que es cierto que hay una mirada ahora sobre el consumo excesivo de cómo es la música que parece que vas a un recital y es más importante comerte la hamburguesa, sacarte la selfie y todo eso, ok, puede ser, pero a mí no me dice que eso sea mejor o peor que antes.

He ido a festivales como Donington, Woodstock cuando se hizo la segunda vez y no hay mucha diferencia con Lollapalooza. A mí me parece que el hecho de que ahora se viraliza la foto y todos eso lo vuelve más light al evento… si hubiese existido un lugar donde poner las fotos Kodak y que todo el mundo las viera nos hubiésemos sacado más fotos nosotros que estos chicos de ahora y que a los Rolling Stones. La naturaleza humana ha llevado las cosas hasta estos momentos. Hay otra cosa que tiene mucho que ver que es que hacer música es muy sencillo. Cada vez más sencillo, por lo tanto, el talento que veías en Pappo o las letras de Spinetta no son tan fáciles de encontrar y son todas bastantes más genéricas. Creíamos que esta famosa revolución en la que todos íbamos a tener todo iba a ser una gran paleta de colores y terminó siendo el marrón del agua donde mezclamos todos los colores. Todos usan el autotune, todos hacen trap, pero a pesar de eso sigue habiendo una música que funciona, que está buena.

—Es que ha cambiado la forma de consumirlo.
—Bueno, la gente ya no escucha más radios en FM. ¿Para qué van a escuchar música aleatoria? Nadie de la nueva cosa pasa por un medio para pro- mocionar algo. Solamente un tema de Duki tiene más reproducciones que toda la discografía de Soda Stereo y nunca fue ni a un canal de televisión ni a una radio. Hoy apenas suena el tema se autoacredita en la cuenta de banco.

—¿Y esto como ves que sigue?
—Muy difícil saberlo. Primero porque está empezando a haber cambios muy fuertes, hoy con la inteligencia artificial cualquiera puede cantar como Gustavo Cerati. Hay unos pibes que se cansaron de que Oasis no se juntara y a través de la inteligencia artificial armaron algo que se llama Aiasis y están sacando un montón de discos que parecen Oasis…, que suenan como Oasis pero que no son Oasis y los Gallagher los putean, aunque la respuesta es obvia. Ese no sos vos, vos no quisiste grabar. Y a la gente no le importa y ya no tendrías forma de saber si un artista es el original o una copia de IA. Yo creo que cada vez va a haber menos valor por la música en sí. Creo que se va a ir perdiendo lentamente la admiración por los músicos, de hecho, le damos más crédito a Bizarrap, que solo produce, que a los que cantan con él. Todos van a ver a Bizarrap que muestra todo su catálogo. U2 para tocar tuvo que ir a una esfera en Las Vegas para poder hacer sus shows y llamar la atención. Es injusto pedirle a una generación que se comporte igual que la tuya. Hay un pibe ahora que se llama Ca7riel, es un pibe que vende mucho porque hace música con Paco Amoroso y es un gran violero, pero al pibe no le importa que la gente sepa que toca la guitarra. Hay algo que está pasando que es la gente en masa, pertenecer a ese grupo de gente que escucha cierto tipo de música, el hecho de que cualquiera pueda lograrlo tiene un mérito para estas generaciones. Había casi cien mil personas viendo a Billie Eilish y estaban contentas, ¿por qué le dieron cinco estadios de River a María Becerra? Porque hay una comunidad muy contenta de que esta chica pueda cantar ahí, aunque mañana se retire y no exista más como cantante. El perdurar, esos olimpos se han muerto. El 70% de los pibes de veinte años en la Argentina no conocen ni un solo tema de Charly García. Vos le podés decir que se están perdiendo una gran experiencia y ellos te pueden contestar que su experiencia con la música pasa por otro lado, que no es la misma que la tuya.

La gente está subiendo temas sin saber componer, pero también utilizan el chatGPT para componer temas. Todo es parte de pertenecer. Esa es la sociedad de consumo. ¿Está mal? No, para nada. La música desde que existe este concepto de pop, desde los Beatles en adelante, ha pasado a tener otro concepto. ¿Por qué tenemos discos japoneses de Huey Lewis and The News? Por consumo, no porque sos un exquisito del prensado en vinilo. Podemos decir que solo cien tienen eso, pero eso también es con- sumo. Lo que se está perdiendo es el valor del artista en sí, pero a lo mejor vuelve en algún momento. ¿Por qué iban doscientas mil personas a ver al Indio a Tandil? Por una identidad construida totalmente, porque cuando empezó eran setenta. Eso es un invento. Esa experiencia es toda merchandising, es el mismo sentido de pertenencia que comprás en Lollapalooza pero con otro tipo de gente. La música encierra eso, ¡la música sin todo eso no hubiese existido jamás!

Conversaciones sobre el rol de la música en la industria del entretenimiento
Publicada por: Gourmet Musical
Fecha de publicaci贸n: 01/08/2025
Edici贸n: primera edición
ISBN: 978-631-6636-12-6
Disponible en: Libro de bolsillo

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