Un prototipo presentado en Italia propone un ciclo completo donde la cáscara de naranja se transforma en un vaso biodegradable. El proyecto se llama Feel the Peel, desarrollado por el estudio de diseño Carlo Ratti Associati en colaboración con la empresa energética Eni. La máquina mide tres metros de altura y almacena hasta 1.500 naranjas en su cúpula transparente. El debut se realizó en eventos como el Singularity University Summit en Milán.
El funcionamiento comienza cuando una persona ordena un jugo. La naranja rueda hasta la exprimidora y, mientras el líquido se sirve, la cáscara cae en un compartimento inferior. Allí se seca, se muele y se mezcla con ácido poliláctico para crear un filamento bioplástico. Ese material alimenta una impresora 3D incorporada que fabrica el vaso en el momento. Así, el jugo se sirve en un recipiente hecho con la propia cáscara de la fruta utilizada.

La experiencia es tan visual como funcional. Los visitantes observan el recorrido de la fruta, desde el momento en que desciende de la cúpula hasta el instante en que la impresora 3D termina el vaso. El resultado es un espectáculo que combina arquitectura efímera, diseño tecnológico y conciencia ambiental, transformando un simple jugo en una demostración educativa de economía circular.
El proyecto busca mostrar las posibilidades del diseño circular, donde nada se desperdicia y todo se reutiliza. La innovación no solo apunta al servicio de bebidas, sino también a futuras aplicaciones. El estudio plantea que las cáscaras podrían convertirse en materia prima para fabricar ropa u otros objetos de uso cotidiano. Esta visión amplía el horizonte de la bioplástica más allá del consumo inmediato.
La propuesta ilustra cómo el diseño y la tecnología pueden unirse para reducir residuos y repensar el consumo. Con cada vaso impreso frente a los usuarios, Feel the Peel convierte el acto cotidiano de beber jugo en una experiencia que invita a reflexionar sobre sostenibilidad, innovación y el futuro de los materiales en la vida diaria.






