Vendaje inteligente con IA acelera la cicatrización de heridas

Ingenieros de la Universidad de California en Santa Cruz desarrollaron un dispositivo llamado a-Heal que promete cambiar la forma en que se tratan las heridas. El vendaje inteligente incorpora una cámara diminuta y un sistema de inteligencia artificial capaz de monitorear la evolución de la cicatrización cada dos horas, diagnosticar la etapa en la que se encuentra la herida y aplicar tratamientos personalizados. El objetivo es acelerar la curación, mejorar la accesibilidad para pacientes en áreas remotas y ofrecer un apoyo clave para casos crónicos.

El sistema funciona como un «médico virtual» en miniatura. Las imágenes captadas por la cámara se procesan mediante un modelo de aprendizaje automático que identifica la etapa de curación y la compara con la trayectoria óptima de cicatrización. Si detecta un retraso, el dispositivo responde aplicando un tratamiento: ya sea mediante un medicamento —fluoxetina, que reduce la inflamación y favorece la formación de tejido— o a través de un campo eléctrico diseñado para estimular la migración celular hacia el cierre de la herida.

«Nuestro sistema toma todas las señales del cuerpo y, con intervenciones externas, optimiza el progreso de la curación», explicó Marco Rolandi, profesor de Ingeniería Eléctrica y de Computación de UC Santa Cruz y líder del proyecto. Por su parte, Mircea Teodorescu, coautor del estudio, destacó: «Es esencialmente un microscopio en una venda. Las imágenes individuales dicen poco, pero la observación continua permite que la IA detecte tendencias, etapas de curación y sugiera tratamientos».

Los ensayos preclínicos, publicados en la revista npj Biomedical Innovations, muestran que a-Heal acelera el proceso de cicatrización en un 25% respecto de los tratamientos convencionales. Esto significa que no solo puede optimizar el cierre de heridas agudas, sino también reactivar procesos de curación detenidos en heridas crónicas o infectadas.

El dispositivo, diseñado por un equipo de UC Santa Cruz y UC Davis bajo el patrocinio del programa DARPA-BETR, se integra en un vendaje comercial y transmite datos a una plataforma web segura, lo que permite a los médicos intervenir y ajustar parámetros en caso necesario. Además, emplea un algoritmo de reinforcement learning que aprende en tiempo real cómo responder mejor al proceso de cada paciente, ajustando dosis y niveles de estímulo eléctrico de manera dinámica.

«No alcanza con tener la imagen, hay que procesarla y ponerla en contexto. Recién ahí se puede aplicar el control de retroalimentación», señaló Marcella Gomez, profesora asociada de Matemáticas Aplicadas y responsable del modelo de IA. Su equipo diseñó el algoritmo Deep Mapper, que cuantifica la etapa de curación y guía al sistema para decidir los siguientes pasos en el tratamiento.

Los investigadores subrayan que a-Heal es uno de los primeros sistemas de lazo cerrado aplicados a la curación de heridas. Aunque todavía se encuentra en fase preclínica, sus resultados abren la puerta a una nueva generación de terapias portátiles e inteligentes que podrían transformar el tratamiento de millones de personas con heridas de difícil recuperación.

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