Adelanto de «80 años de Clarín – Política, negocios y periodismo», de Guillermo Mastrini, Martín Becerra y Ana Bizberge

Durante muchos años, la clase política argentina convivió con el mito que planteaba que ningún gobierno soportaba cuatro tapas críticas del diario Clarín. El periódico había alcanzado tiradas de una magnitud que lo ubicaban en un lugar central de la vida cotidiana de los argentinos. Cuando entre 1980 y 2000 se constituyó en grupo multimedia a partir de la compra de Radio Mitre, Canal 13 y Multicanal (luego Cablevisión, hoy Flow), no resultaba extraordinario señalar que entonces era difícil pasar un día en el país sin consumir un producto de la empresa.

Hoy el Grupo Clarín es el principal conglomerado infocomunicacional convergente del país, como describe y analiza este libro desde la perspectiva de una economía política de la comunicación.

Si desde sus orígenes Clarín nació con la impronta de constituirse en un actor político, en los últimos 50 años combinó incidencia política con poder económico. En el siglo XXI, el Grupo Clarín defendió su concentración con regulaciones estatales diseñadas a medida; fusionó su operadora de televisión paga, Multicanal, con Cablevisión; más adelante logró vencer los obstáculos normativos para alzarse con la conducción de Telecom Argentina y, en 2025, comprar Telefónica de Argentina.

La historia de Clarín, a 80 años de su fundación, y sus etapas son el objeto de este libro que analiza los claroscuros de un actor político, económico y cultural que fue y es determinante para la historia contemporánea argentina. Su capacidad de adaptación, previsión y configuración de los cambios en el país en estas ocho décadas hacen del estudio del “gran diario argentino” un caso relevante, controvertido y atrayente para la comprensión del presente.

A continuación, un fragmento a modo de adelanto

Zoon politikon

El concepto aristotélico de “animal político” para distinguir la especie humana de otros animales es muy apropiado como caracterización de la evolución de Clarín en sus 80 años de historia. Una de sus grandes cualidades a lo largo de décadas de enormes cambios socioculturales, políticos y económicos fue su gran capacidad adaptativa, tanto en los años fundacionales y de consolidación del diario a cargo de Roberto Noble, como en la transición no menos traumática conducida tras su muerte por los dirigentes desarrollistas liderados por Rogelio Frigerio y en la posterior –y actual– fase expansiva, multimedios primero y convergente después, acaudillada por Héctor Magnetto.

Para Héctor Borrat, el ámbito de actuación de un periódico es el de la influencia, toda vez que “el periódico pone en acción su capacidad para afectar el comportamiento de ciertos actores en un sentido favorable a sus propios intereses: influye sobre el gobierno, pero también sobre los partidos políticos, los grupos de interés, los movimientos sociales, los componentes de su audiencia”. Clarín bien puede ser un caso testigo para corroborar la tesis del investigador y la frase atribuida a Noble tras la caída de Frondizi: “yo ya no puedo ser presidente, puedo hacer presidentes”, abona su planteo.

En efecto, las relaciones entre el Grupo Clarín y los diversos gobiernos argentinos son una clave para la comprensión de su desarrollo a lo largo de las décadas. Si bien el diario estuvo en sus inicios vinculado políticamente al llamado desarrollismo (un movimiento que promovía el industrialismo y desarrollo del mercado interno), tuvo la suficiente amplitud editorial como para ser un grupo “oficialista”, especialmente al inicio de los diversos mandatos presidenciales. Solo fue abiertamente confrontativo durante dos períodos: al final del gobierno de Carlos Menem y durante los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner. Si bien en el primer caso el enfrentamiento fue con un modelo de política económica que afectaba las ventas del grupo, en el segundo tuvo que ver con un conflicto político de carácter más general, que llevó al Grupo Clarín a combatir con todas sus fuerzas al gobierno del que se tomaría revancha en la siguiente presidencia, la de Mauricio Macri, que facilitó la expansión del conglomerado a niveles inéditos.

Paradójicamente, a nivel estructural el Grupo Clarín fue beneficiado con políticas públicas de telecomunicaciones de Cristina Fernández: la gran licitación de espectro en 2014 permitió la evolución de las comunicaciones móviles 4G. La correlativa expansión de servicios de streaming de audio y video fue potenciada por su consumo multipantalla, sobre todo en dispositivos móviles, lo que catapultó la economía de Telecom, que integraría las posesiones de los accionistas de Clarín a partir de la colaboración regulatoria de la presidencia de Macri.

Alberto Fernández no significó una alteración sustantiva de las posiciones previas y, de hecho, en su gobierno el Grupo Clarín operó con perfil opositor (excepto en los primeros meses de la pandemia COVID-19), acicateando la polarización inherente al debate público del país.

Milei representa para el Grupo Clarín un novedoso experimento. Se trata del primer presidente que, ante la consumada expansión del conglomerado, se rebela en el discurso público como fuerte cuestionador, en lugar de facilitador, de la concentración. Las objeciones reiteradas de Milei a la compra de Telefónica de Argentina por Telecom, compra concretada en febrero de 2025, abren un capítulo singular en la historia de Clarín. Tan peculiar es la situación, que la línea editorial de los medios de Clarín sigue siendo moderadamente oficialista a pesar de las agresiones e insultos de Milei hacia el multimedios y hacia algunas de sus figuras periodísticas más emblemáticas.

La historia política de Clarín presenta, a través de etapas nítidamente discernibles, conectores lógicos comunes. La vinculación con el estamento político, la orgánica dependencia económica de los diferentes gobiernos para impulsar el crecimiento empresarial en esas etapas, junto con la generación de un mercado masivo de lectores luego complementado con la construcción de audiencias igualmente masivas, amplias, policlasistas e identificadas con el imaginario nacional del desarrollo, caracterizaron la evolución de Clarín hasta los años finales del siglo XX.

Desde el cambio de siglo, la progresiva financierización del ecosistema de comunicaciones y el inicio de la convergencia tecnológica entre medios, telecomunicaciones e internet fueron aprovechados por la conducción del Grupo potenciando la concentración multimedia y la reorganización de sus ingresos y, consecuentemente, de sus intereses corporativos, dotando así a sus relaciones con el estamento político de un revulsivo que tiñó de modo más definido la línea editorial de sus numerosos medios.

Los últimos 25 años muestran, en efecto, posiciones mucho más agresivas contra eventuales obstáculos gubernamentales o contra competidores percibidos como amenazas a la dinámica expansiva del conglomerado dirigido por Magnetto, a costa de la subordinación del quehacer periodístico a lo que el exjefe de redacción del diario,
Julio Blanck, sinceró como “periodismo de guerra” y que acompañó la pérdida de influencia relativa de los productos periodísticos del Grupo en el conjunto de sus ingresos.

Ambivalente con el primer Perón, amistoso con el primer Menem y con Kirchner, militante a favor de Frondizi y de Macri, buen compañero de las dictaduras de Aramburu y Onganía, socio de la dictadura de Videla, distante de Alfonsín e Illia, equilibrista con Milei, enemigo de Cristina Fernández de Kirchner y adversario del segundo Menem, Clarín lleva la política adherida a su piel.

La política de Clarín ha sido tan eficaz como atenta a los intensos vaivenes de la política nacional, cuya lógica desentrañó y acompañó con mejores resultados no solo que otras empresas argentinas –la mayoría de las cuales son competidores pequeños al lado de Clarín al menos desde hace 50 años–, sino también que grandes conglomerados internacionales como Telefónica o Claro. La compra de Telefónica de Argentina en 2025, con la que Clarín corona su 80º aniversario, es una muestra de su ambición y de la eficacia de su estrategia, pues el Grupo logra reunir la totalidad de las telecomunicaciones fijas en una misma compañía después de Entel, solo que esta vez se trata de un conglomerado privado y no estatal, como lo era antes de la privatización que condujo Menem en 1990.

En el campeonato de los zoon politikon argentinos, Clarín no tiene competencia.

Clarin 80 años

La historia de Clarín, a 80 años de su fundación, y sus etapas son el objeto de este libro que analiza los claroscuros de un actor político, económico y cultural que fue y es determinante para la historia contemporánea argentina.
Publicada por: Editorial UNQ
Edici贸n: primer edicion
ISBN: 978-987-558-982-7
Disponible en: Libro de bolsillo

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