Las plataformas de redes sociales están expandiendo su presencia hacia la televisión a medida que los usuarios destinan más tiempo a ver videos de formato corto desde la comodidad de sus sillones y no solo a través de sus teléfonos móviles. Esta tendencia responde a un cambio en el comportamiento de consumo y a la búsqueda de nuevos mercados publicitarios en el sector de la televisión conectada, donde el crecimiento de la inversión de las marcas supera actualmente al del video social tradicional. El objetivo principal de las compañías es cerrar la brecha entre el modo en que las personas consumen el contenido y los espacios donde las marcas prefieren invertir su presupuesto publicitario.
Instagram anunció recientemente el lanzamiento de una prueba piloto para su propia aplicación de TV dedicada exclusivamente a Reels, disponible inicialmente para dispositivos Amazon Fire TV en Estados Unidos. Esta herramienta permite incluir hasta cinco cuentas distintas y ofrece la opción de crear perfiles exclusivos para la visualización en pantalla grande, donde los videos se reproducen de forma automática. El sistema organiza los contenidos en canales temáticos como sugerencias personalizadas, videos populares entre amigos, música nueva y momentos destacados de deportes, permitiendo además que los usuarios puedan dar «me gusta» o comentar directamente desde la interfaz del televisor.

Esta iniciativa ya había sido anticipada por Adam Mosseri, director de Instagram, quien señaló en eventos recientes que si el comportamiento de los usuarios se traslada a la televisión, la plataforma debe acompañar ese movimiento con tecnología propia. Instagram es el actor más reciente en una tendencia donde otros gigantes ya tienen un recorrido marcado, como YouTube, que ha liderado esta transición impulsando la visualización de sus Shorts en televisores durante los últimos años. Por su parte, TikTok ha experimentado con aplicaciones para TV que enfrentaron cierres técnicos y legales, mientras que Pinterest adquirió la plataforma tvScientific para capturar el mercado de anuncios en televisión conectada. Otros jugadores como X lanzaron sus propias aplicaciones con resultados técnicos diversos en marcas como Samsung o LG, y empresas como Spotify e iHeartMedia exploran el formato mediante alianzas con Netflix para llevar podcasts de video al entorno del streaming hogareño.
El interés de las compañías tecnológicas radica en que el gasto en publicidad para televisión conectada está creciendo a un ritmo más acelerado que el video social en dispositivos móviles, y se espera que para 2028 ambos mercados nivelen su ritmo de crecimiento. Según datos de PwC, el gasto publicitario enfocado en video para redes sociales crece de forma más lenta que el de la televisión conectada en Estados Unidos, lo que convierte a la pantalla del living en un territorio altamente lucrativo y estratégico para el futuro de las aplicaciones. Las plataformas buscan que sus formatos cortos dejen de ser una experiencia individual y fragmentada para convertirse en una pieza central del entretenimiento doméstico, capturando la atención que antes era exclusiva de los medios tradicionales o los servicios de suscripción de películas.
Además del factor económico, la apuesta por la televisión busca transformar la plataforma en una experiencia más comunitaria que permita disfrutar de los videos con otras personas de forma presencial. Esta estrategia intenta mitigar las preocupaciones sobre el impacto del uso individual de dispositivos en la salud mental, vinculados frecuentemente a la soledad y la depresión, promoviendo en su lugar un consumo compartido. Al mismo tiempo, el lanzamiento de la aplicación de TV sigue el nuevo sistema de clasificación PG-13 de Instagram, enviando una señal clara a padres y anunciantes de que la empresa apunta a construir un entorno seguro para las familias y un espacio protegido para las marcas que buscan audiencias masivas en el hogar.






