Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Columbia y la Universidad de Harvard revela que los creadores de contenido que no se definen explícitamente como políticos influyen de manera más profunda y duradera en las actitudes de su audiencia que aquellos perfiles con una carga ideológica evidente.
La investigación se basó en un experimento de campo a gran escala realizado entre agosto y diciembre de 2024, durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En el estudio participaron ciudadanos de entre 18 y 45 años, a quienes se les pidió seguir a cinco Creadores de Redes Sociales (SMC) en plataformas como Instagram, TikTok y YouTube. Los perfiles fueron clasificados en tres categorías: predominantemente políticos (PP), predominantemente apolíticos (PA) y totalmente no políticos (NP).
El estudio determinó que los influencers predominantemente apolíticos (PA) son percibidos como figuras significativamente más informativas y confiables, lo que se traduce en una capacidad de persuasión mucho más eficiente. Según los datos del experimento, el contenido político introducido por estos creadores generó un efecto persuasivo por video superior al de los influencers políticos. Mientras que los perfiles políticos (PP) lograron influir con mayor fuerza en la intención de voto inmediata y en las evaluaciones partidistas, los apolíticos consiguieron que los participantes adoptaran narrativas generales y posiciones políticas liberales de forma más orgánica y profunda.
El estudio destaca que la clave de esta influencia no reside en el mensaje directo, sino en la construcción de vínculos parasociales basados en la autenticidad. Los seguidores desarrollan una relación de cercanía con el creador a través de su contenido cotidiano, lo que permite que, al introducir marcos de referencia políticos, estos sean aceptados con mayor naturalidad. De hecho, los datos muestran que el impacto de estos influencers en la formación de opiniones y en la elección de voto superó con creces los efectos de las campañas electorales tradicionales y los medios partidistas.
Un dato sorprendente del experimento surgió del grupo asignado a seguir creadores totalmente “no políticos” (centrados exclusivamente en nichos como el gaming o la cocina). Estos participantes mostraron una tendencia a volverse más conservadores durante el periodo electoral. Según los investigadores, esto ocurrió porque, al no recibir marcos de interpretación social o progresista de sus referentes de confianza, quedaron desprotegidos ante el contenido de tendencia derechista que suele dominar los algoritmos durante las elecciones.
La investigación concluye que la persuasión política se ha desplazado hacia la “economía de la atención”. En un contexto de apatía política creciente, los influencers que operan fuera del ecosistema tradicional de noticias se han convertido en los mediadores culturales más efectivos, demostrando que la confianza personal y el volumen de interacciones cotidianas tienen hoy más poder político que la autoridad formal o la militancia explícita.
El estudio completo se puede leer acá






