La empresa japonesa ValueBooks lanzó en Nagano una manta de picnic fabricada con libros reciclados para aprovechar el excedente de stock que el mercado no logra absorber. Esta iniciativa busca dar una segunda vida a miles de ejemplares que no encuentran compradores y fomenta el hábito de la lectura en espacios naturales durante la temporada de floración de los cerezos. El producto integra la línea de artículos de papelería de la firma y promueve la sostenibilidad dentro de la industria editorial.
El depósito de la compañía recibe cerca de 30.000 libros cada día en su sede central. De este volumen, solo la mitad llega a nuevos dueños mientras que el resto termina usualmente en el sistema de reciclaje de papel común debido a la falta de demanda. El artículo forma parte de la serie denominada Hon Datta, una frase que en japonés significa «solía ser un libro», la cual engloba diversos productos creados a partir de materiales que de otro modo serían desechos.
La composición de la manta cuenta con un 70% de papel de libro reciclado y el porcentaje restante proviene de otros tipos de fibras de papel recuperadas. El diseño incluye un laminado en la parte posterior que asegura la impermeabilidad sobre el césped húmedo y una superficie que resiste la adherencia de hojas o suciedad. La pieza mide 90 por 135 centímetros, tiene capacidad para una o dos personas y muestra restos de texto impreso de forma deliberada para recordar el origen del material.
El costo del producto es de 2.750 yenes y el público puede adquirirlo a través de la tienda en línea de la firma o en su café físico especializado en libros y té. ValueBooks obtuvo la certificación de Empresa B en 2024 gracias a su gestión de residuos y su compromiso social. El proyecto de reutilización comenzó en 2022 con la fabricación de cuadernos a partir de revistas y tomos antiguos que no tenían salida comercial directa.
El responsable del proyecto, Shusaku Kamiya, explicó que el objetivo principal es generar un contexto propicio para el encuentro con la literatura en ambientes externos. Kamiya señaló que la meta no es solo reutilizar el material, sino crear «tiempo pasado con libros». Con este enfoque, la marca transforma un problema logístico de exceso de inventario en una identidad corporativa que prioriza el cuidado del medio ambiente y el respeto por la cultura escrita.






