Capture the Atlas presentó la novena edición del certamen Milky Way Photographer of the Year de 2026. La colección anual reúne las 25 mejores imágenes de nuestra galaxia capturadas por fotógrafos de diversas nacionalidades. El concurso busca celebrar la belleza del firmamento y concienciar a la sociedad sobre la importancia de los cielos oscuros. Los organizadores seleccionaron cada toma por su excelencia técnica y la singularidad de las historias detrás de la cámara.
La muestra de este año incluye paisajes de desiertos, montañas y costas remotas donde la contaminación lumínica es inexistente. El fotógrafo Dan Zafra coordinó la selección final entre miles de candidaturas enviadas desde todo el mundo. Cada obra representa un momento único donde la planificación estratégica y la paciencia del autor coinciden bajo las estrellas. Los artistas utilizaron equipos de alta precisión para documentar el centro galáctico con una nitidez excepcional.
1. Mi noche perfecta – Daniel Viñé Garcia
Para llegar a esta ubicación fue necesario adentrarse en lo más profundo de la Puna Argentina, una región remota accesible únicamente en vehículos 4×4 a través de escarpados caminos de tierra, lejos de cualquier fuente de contaminación lumínica. La localidad más cercana es Antofalla, un pequeño pueblo de unos 60 habitantes donde la electricidad se genera localmente y se desconecta de noche. Más allá de esto, los pueblos más próximos se encuentran a varias horas de distancia, rodeados de paisajes vastos y aislados. Situado entre los 3.500 y los 4.000 metros sobre el nivel del mar, la altitud y el aislamiento convierten a este lugar en un entorno excepcional para la fotografia del cielo nocturno. Lo que hizo que este lugar resultara particularmente fascinante fue su singularidad. Nunca antes había visto fotografias de este salar, por lo que su carácter virgen y su paisaje minimalista captaron mi atención de inmediato. Fotografiar la Vía Láctea en el hemisferio sur supuso tanto desafíos como emoción, ya que su aspecto difiere significativamente de lo que yo estaba acostumbrado a ver en el norte. En esta escena, el centro galáctico se sitúa en el lado izquierdo del arco, mientras que la Nebulosa de Gum aparece a la derecha, creando un equilibrio visual natural a través del firmamento.
Ubicación: Catamarca, Argentina.
2. La Vía Láctea sobre un campo de lupinos – Alvin Wu
Esta imagen captura la Vía Láctea elevándose sobre un campo de lupinos en flor en Nueva Zelanda, en noviembre, cuando las flores silvestres primaverales transforman el paisaje bajo el cielo nocturno. Mediante una perspectiva de ojo de pez, las flores rodean la escena y forman un marco natural que atrae la mirada hacia el cielo estrellado que se despliega en lo alto.
Ubicación: Twizel, Nueva Zelanda.
3. Sinfonía de las Gemínidas sobre el guardián del cielo de La Palma – Uroš Fink
Este panorama invernal de la Vía Láctea muestra un cielo repleto de meteoros de las Geminidas sobre el Gran Telescopio Canarias, el telescopio óptico más grande del mundo. Mi primer viaje a La Palma fue una experiencia intensa e impredecible, marcada por tormentas y nevadas en la cumbre, así como por fuertes vientos, lluvia y breves ventanas de cielo despejado. Durante las tres primeras noches, permanecimos confinados en la zona sur de la isla, ya que la carretera hacia el Observatorio del Roque de los Muchachos estaba cerrada, lo que nos obligó a buscar condiciones favorables en otros lugares. Llegar a la cumbre parecía cada vez más improbable, hasta que, al cuarto día, la carretera reabrió por fin. Expectantes, imediatamente emprendimos el ascenso. Tras explorar posibles composiciones y prepararnos para la noche, las nubes volvieron a hacer acto de presencia, poniendo todo en riesgo. En lugar de rendirnos, esperamos, vigilando constantemente el cielo en busca de cualquier señal de mejoría. Alrededor de la medianoche comenzaron a aparecer las primeras estrellas y nos dirigimos rápidamente hacia el Gran Telescopio Canarias. Sobre nosotros, el cielo se abrió, revelando un campo estelar, mientras una capa de nubes permanecía por debajo, creando un contraste impactante con la estructura iluminada del telescopio. Aunque la cúpula no pudo abrirse debido a la humedad, la experiencia de contemplar cielos tan oscuros por primera vez fue extraordinaria: la Vía Láctea parecía casi tridimensional. Esta fue también la primera vez que logré capturar con éxito la Nebulosa de Gum, lo que añadió un elemento único a la composición. La imagen final es el resultado de un exhaustivo flujo de trabajo de posprocesado, que combina datos de meteoros registrados mediante el software Auriga RegiStar, obtenidos con seis cámaras a lo largo de cinco noches en La Palma. Todos los fotogramas RGB se capturaron utilizando el filtro astronómico «Capture the Night» de Capture the Atlas. La resolución final alcanza aproximadamente los 400 megapíxeles. Esta imagen refleja no solo la complejidad del proceso, sino también la experiencia vivida tras ella. Cada vez que vuelvo a contemplarla, me transporta a aquel viaje inolvidable por La Palma.
Ubicación: Telescopio GTC del Roque de los Muchachos, La Palma, Islas Canarias, España.
4. Aoraki Monte Cook – Owain Scullion
Mi objetivo con la astrofotografía siempre ha sido combinar mi pasión por la montaña, la aventura y los paisajes de Nueva Zelanda. Capturar el arco de la Vía Láctea sobre Aoraki / Mount Cook, el pico central del parque nacional, se convirtió en uno de los desafíos más exigentes que me había propuesto. Para llegar a esta ubicación tuve que recurrir a mi experiencia como montañero, avanzando por terreno rocoso escarpado y laderas cubiertas de nieve en condiciones invernales. La ruta presentó desafíos constantes, como grandes desprendimientos en la ladera, nieve inestable afectada por la radiación solar y las exigencias de acampar a gran altitud. El esfuerzo requirió tanto resistencia física como una toma de decisiones cuidadosa a lo largo de todo el trayecto. A pesar de estas dificultades, el entorno ofreció condiciones extraordinarias. Al caer la noche, la Vía Láctea y la luz zodiacal aparecieron con una claridad excepcional, realzadas por el aire frío y estable de la altitud. Estar tan cerca de Aoraki añadió una sensación de escala e intensidad al momento, especialmente cuando el arco occidental de la Vía Láctea se alineó sobre la montaña. Con solo una breve ventana de tiempo para capturar la escena, había poco margen de error. Esta imagen representa esa única oportunidad, en la que la preparación, la experiencia y el momento oportuno se unieron para documentar un instante que resultó, a la vez, desafiante y profundamente gratificante.
Ubicación: Parque Nacional Aoraki / Mount Cook, Nueva Zelanda.
5. Gandalf galáctico – Evan McKay
Cuando descubrí esta ubicación, visualicé de inmediato la posibilidad de crear algo especial bajo el cielo nocturno. Sin embargo, al llegar ya entrada la noche, me encontré con que una foca se había acomodado exactamente en el lugar donde había planeado instalar el trípode. Mostró poco interés en moverse y, a juzgar por lo desgastada y pulida que estaba la roca, era evidente que aquel era uno de sus lugares de descanso habituales. Finalmente, la foca se movió ligeramente hacia un lado, permaneciendo dentro de la escena durante toda la sesión fotográfica. Todavía puede apreciarse en la imagen final, para quienes observen con atención, aportando un elemento inesperado y memorable a la composición. Dada la complejidad de la escena, sabía que la imagen final requeriría una cantidad considerable de trabajo. Durante las semanas siguientes, a partir de noviembre, volví para recopilar los datos necesarios para este panorama, construyendo la imagen minuciosamente, pieza a pieza, bajo el cielo nocturno.
Ubicación: Costa de Wairarapa, Nueva Zelanda
6. Vía Láctea de sodio – Julien Looten
Esta escena fue capturada en el Very Large Telescope (VLT), situado en Cerro Paranal, en el desierto de Atacama (Chile), bajo unas condiciones de observación excepcionalmente puras, donde el límite entre la Tierra y el cielo parece casi imperceptible. La Vía Láctea se extiende a lo largo del firmamento, con su denso bulbo central elevándose majestuosamente sobre el observatorio. Hacia la izquierda, las Nubes de Magallanes, dos galaxias satélite vecinas; son visibles a simple vista desde el hemisferio sur. Un sutil resplandor atmosférico (airglow) añade una nueva dimensión a la escena: una emisión natural producida por reacciones químicas en la alta atmósfera, a altitudes de entre 80 y 100 kilómetros. En esta imagen, dicho resplandor revela una gama cromática variada, con tonos verdosos hacia la izquierda y matices rojizos más cálidos hacia la derecha. En primer plano se alza el VLT, operado por el Observatorio Europeo Austral (ESO). Situado a 2.635 metros sobre el nivel del mar, este lugar se beneficia de una extrema aridez, capas atmosféricas estables y una contaminación lumínica mínima, lo que se traduce en más de 300 noches despejadas al año. El observatorio está compuesto por cuatro telescopios principales, cada uno equipado con espejos de 8,2 metros de diámetro. Uno de ellos, el UT4 (Yepun), proyecta cuatro haces láser de sodio hacia el cielo, creando estrellas guía artificiales a una altitud aproximada de 90 kilómetros. Estos puntos de referencia permiten a los sistemas de óptica adaptativa corregir en tiempo real las distorsiones atmosféricas, mejorando significativamente la nitidez y la precisión de las observaciones astronómicas.
Ubicación: Very Large Telescope, Paranal, Chile
7. Luz celestial sobre los acantilados marinos – Anthony Lopez
El cielo nocturno adquiere un carácter claramente distinto en esta época del año, especialmente con la llegada de las constelaciones invernales. Los tonos se perciben más fríos, el aire más nítido, y Orión se alza imponente sobre el horizonte, convirtiéndose en el protagonista de la escena. Es una estación que aporta una atmósfera serena, casi meditativa, a la fotografía de paisajes nocturnos. Esta imagen fue capturada a lo largo de unos acantilados marinos cerca de donde vivo, en el sur de Francia; un lugar donde la línea de costa, las estrellas y el silencio del entorno convergen en un equilibrio perfecto. Tener acceso a paisajes tan diversos, desde montañas hasta el mar, todos ellos bajo cielos oscuros, hace que momentos como este no solo sean posibles, sino también profundamente gratificantes.
Ubicación: Saint Raphaël, Costa Azul, Sur de Francia.
8. Noche en The Remarkables – Tom Rae
El arco invernal de la Vía Láctea se pone sobre la escarpada cordillera de The Remarkables, en los Alpes del Sur de Nueva Zelanda, mientras las luces de Queenstown brillan a lo lejos. Es una alineación poco común entre galaxia, paisaje alpino y presencia humana, capturada en un único instante. Ese resplandor lejano cuenta una historia mucho más amplia. La mayoría de las personas bajo esas luces nunca llegará a ver este cielo. La contaminación lumínica sigue borrando el universo de nuestra vista, incluso en lugares que todavía parecen remotos. Hay algo surrealista en contemplar la luz silenciosa y ancestral de la Vía Láctea sobre un lugar lleno de movimiento, ruido y actividad. Crear esta imagen implicó ascender por nieve y hielo en fuertes pendientes, soportar horas de viento y frío extremo durante la noche, y después dormir en la nieve hasta el amanecer. Las nubes y las condiciones cambiaban constantemente, y el resultado final fue incierto hasta que la imagen terminó de cobrar forma muchos días después. Durante un breve instante, todo se alineó: la montaña, la luz y la presencia cada vez más tenue de la Vía Láctea sobre el horizonte.
Ubicación: Queenstown, Nueva Zelanda.
9. Agua de fuego – Baillie Farley
Enmarcada por los vibrantes colores y el vapor en movimiento de Grand Prismatic Spring, la Vía Láctea se alza sobre uno de los paisajes geotérmicos más singulares de la Tierra. Es un momento excepcional en el que la energía del planeta se encuentra con la serena inmensidad del cielo nocturno. El vapor, en constante movimiento, transformaba la escena de un instante a otro, revelando brevemente las estrellas antes de volver a ocultarlas. Aprovechando con precisión los intervalos entre los cambios del viento, la Vía Láctea se hizo visible, acompañada por una intensa manifestación de luminiscencia atmosférica que aportó profundidad y textura al cielo.
Ubicación: Saint-Raphaël, Francia
10. Perdido en las ondulaciones del espacio y el tiempo – Leonel Padrón
Hay algo singularmente poderoso en una noche tranquila y sin viento en el Desierto de los Pinnáculos, un lugar que nunca deja de recordarme lo afortunados que somos de contar con cielos oscuros tan prístinos tan cerca de casa, a solo un corto trayecto en coche. A medida que el sol se oculta más allá del océano Índico, una profunda quietud se posa sobre Nambung, transformando el paisaje en una escena casi de otro mundo y atrayéndome de vuelta aquí una y otra vez. En esta composición, el principal pilar de piedra caliza se alinea casi a la perfección con el polo celeste sur, anclando la imagen bajo el cielo en rotación. A la derecha, el tenue pero inconfundible resplandor rojizo de la Nebulosa Gum, un vasto remanente de supernova, añade profundidad y escala a la escena. Australia Occidental ofrece algunos de los cielos nocturnos más espectaculares del mundo; sin embargo, es fácil darlo por sentado. Noches como esta sirven como recordatorio de lo verdaderamente especiales que son estos rincones tranquilos y remotos del Wheatbelt (Cinturón del Trigo).
Ubicación: Desierto de los Pinnáculos, Nambung, Australia Occidental
11. Meteoros de las Perseidas sobre Durdle Door – Josh Dury
Antiguos «fuegos artificiales» procedentes del cometa Swift-Tuttle surcaron la atmósfera para dar lugar a esta imagen gran angular compuesta, capturada sobre el arco natural de piedra caliza de Durdle Door. En primer plano, se registró la presencia de una solitaria luciérnaga entre los juncos, justo al borde del acantilado. A medida que crece la demanda y el interés por la astrofotografía, lugares de gran belleza y enclaves declarados Patrimonio de la Humanidad, como Durdle Door, se vuelven cada vez más populares. Y con razón. Precisamente por esto, como astrofotógrafos, debemos dar ejemplo en la protección de estos entornos y de la ecología local. Esto se logra mediante el uso de linternas frontales de luz roja y el respeto hacia las zonas de acceso restringido en sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Ubicación: Durdle Door, Dorset, Reino Unido.
12. Galaxia en ascenso – Anastasia Gulova
Siempre me siento atraída por lugares únicos y relativamente inexplorados, y esta cueva es un ejemplo perfecto de ello. Aunque se encontraba a solo unos minutos de la zona de aparcamiento, tardé casi cuatro horas en encontrarla. Las condiciones ambientales hicieron que el proceso fuera aún más exigente. El calor intenso, combinado con fuertes vientos, dificultaba el avance y, en ocasiones, me empujaba contra las afiladas rocas. Tras estar a punto de rendirme y volver, di por fin con la cueva; un momento que hizo que toda la búsqueda mereciera la pena. Capturar la imagen resultó igual de desafiante. Para componer y fotografiar el primer plano panorámico fue necesario un posicionamiento minucioso, mientras que iluminar adecuadamente la parte superior de la cueva fue especialmente difícil. Para lograrlo, utilicé la técnica de apilamiento de enfoque (focus stacking) en distintos planos, incluyendo el borde superior, el horizonte y la parte inferior del primer plano; todo ello en una oscuridad casi total, donde la breve «hora azul» apenas ofrecía ayuda. Dado que la Vía Láctea se encontraba baja en el horizonte, resaltar su color y sus detalles exigió un esfuerzo adicional, tanto durante la captura como en el procesado. Al final, el resultado no solo refleja la escena en sí misma, sino también la perseverancia y la experiencia detrás de ella, lo que le da un significado especialmente profundo.
Ubicación: Tenerife, Islas Canarias
13. Divinidad – Kavan Chay
Capturar el núcleo de la Vía Láctea poniéndose desde esta playa había estado en mi lista de deseos durante mucho tiempo, ya que el arrecife cubierto de estrellas de mar ofrece un primer plano distintivo y cautivador. Es una escena muy difícil de fotografiar, ya que el acceso al arrecife solo es posible durante las mareas más bajas, que debe darse a la vez que el cielo tenga unas condiciones favorables. Durante mi breve visita, todo se alineó de forma inesperada. Al principio, las condiciones parecían inciertas debido a los fuertes vientos, pero decidí intentar la toma, aunque acompañado por motivos de seguridad. Tras evaluar el arrecife, me adentré con cautela en él, mientras mis acompañantes vigilaban para asegurarse de que estuviese a salvo. El terreno es peligroso; los huecos entre las rocas suponen un riesgo real, y la marea, que subía con rapidez, ejerció una presión constante durante toda la sesión fotográfica. A pesar de estos desafíos, logré capturar los fotogramas necesarios, regresando a la orilla justo a tiempo. Debido al cambio de marea, las filas superiores del panorama del cielo se fotografiaron desde la playa, mientras que la fila inferior se capturó desde el arrecife, para mantener la alineación y la perspectiva adecuadas en la composición final.
Ubicación: Costa Oeste, Nueva Zelanda
14. Vía Láctea sobre los montes Tatra – Łukasz Remkowicz
Aprovechando la luna nueva de abril, me propuse capturar mi primera imagen de la Vía Láctea de 2025. Con un pronóstico de condiciones prometedoras en todo el sur de Polonia, regresé a los montes Tatra, una región que visito a menudo con mi cámara; pero, en esta ocasión, exploré la garganta del Białka en Jurgów, un lugar que no había fotografiado anteriormente. Desde este punto de observación, la Vía Láctea se alza sobre los Tatra, montañas que, a comienzos de la primavera, aún conservan los últimos vestigios del invierno. Lo que más me atrajo de esta escena fue el contraste entre el paisaje oscuro y escarpado y la riqueza del firmamento. El núcleo galáctico emerge justo por encima del horizonte montañoso, acompañado por los sutiles colores del polvo y las nebulosas de la región de Rho Ophiuchi. En primer plano, el río traza una línea guía natural que conduce la mirada desde la tierra hacia las montañas y continúa hacia el cielo nocturno, conectando visualmente lo terrestre con lo cósmico. Más allá de la imagen final, la astrofotografía reside tanto en el resultado como en la experiencia en el terreno; una vivencia a menudo compartida con otras personas atraídas por las mismas condiciones y momentos, unidas por una misma apreciación del cielo nocturno.
Ubicación: Jurgów, Polonia
15. Doble Vía Láctea sobre el Parque Nacional de Monfragüe – Luis Cajete
Me gusta viajar a lugares con paisajes naturales extraordinarios para capturar su esencia a través de la fotografía nocturna. Esta imagen, que supuso un reto considerable para mí, fue tomada en el Parque Nacional de Monfragüe durante una de las pocas noches del año en las que se pueden observar tanto la Vía Láctea de invierno como la de verano en un mismo cielo. La escena no se presenta así a simple vista. Se trata de una composición que captura la transición de la Vía Láctea a lo largo de varias horas, combinando la Vía Láctea de invierno, visible tras el anochecer; con la Vía Láctea de verano, que surge antes del amanecer. A la mañana siguiente, pude regresar a este lugar junto a mi familia, que me había acompañado en la búsqueda de esta imagen que llevaba tanto tiempo visualizando. Estos momentos compartidos, sumados al esfuerzo invertido en su captura, hacen que esta fotografia tenga un significado especialmente profundo para mí.
Ubicación: Parque Nacional de Monfragüe, España.
16. Salto del Agrio – Alejandra Heis
Esta imagen fue capturada durante una noche en el Salto del Agrio, en la provincia de Neuquén, Argentina. Es un lugar que invita a reflexionar sobre la inmensa secuencia de eventos, tanto en la Tierra como en el cielo, que han modelado este paisaje. La cascada, de 45 metros de altura, se precipita hacia un cañón tallado por antiguos flujos de lava procedentes del volcán Copahue. Rodeada de basalto, la escena se enriquece con los vivos colores dejados por los minerales, en particular el hierro y el azufre arrastrados por el río Agrio. Imágenes como esta se planifican minuciosamente y se esperan con paciencia; sin embargo, siempre llevan consigo un toque de incertidumbre. El clima suele ser el mayor desafío. Mi primer intento de llegar a esta ubicación se vio frustrado por una intensa nevada y, en esta ocasión, el frío y los fuertes vientos volvieron a poner en duda el resultado final. A pesar de las duras condiciones, esperé el momento preciso en que la Vía Láctea se alineara sobre la cascada, formando un arco suspendido sobre este terreno ancestral. Trabajando con el trípode a ras del suelo y realizando exposiciones repetidas, logré finalmente capturar la escena que había visualizado durante tanto tiempo.
Ubicación: Salto del Agrio, Neuquén, Argentina.
17. Columna vertebral galáctica – Andrew Imhoff
Me siento atraído por la fotografía de la Vía Láctea debido a su capacidad para despertar la curiosidad. Ofrece una perspectiva que resulta totalmente distinta a otras formas de fotografía, revelando a menudo un mundo que muchas personas nunca han experimentado. Con mis imágenes, mi objetivo es inspirar esa misma sensación de curiosidad, animando a otros a imaginar lo que se siente al estar bajo un cielo como este y contemplarlo con sus propios ojos. Esa sensación de asombro fue lo que me atrajo inicialmente hacia la Vía Láctea, y sigue marcando la forma en que abordo cada imagen.
Ubicación: Reserva Hopi, norte de Arizona, EE. UU.
18. Valle de la Luna, Universo Triásico Ischigualasto – Gonzalo Javier Santile
Esta fotografía captura el primer arco completo de la Vía Láctea jamás registrado en esta ubicación, un lugar de excepcional importancia científica y cultural. Reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su relevancia geológica radica en ser el único sitio de la Tierra donde se puede observar la secuencia completa del período Triásico, conservando fósiles clave de los primeros dinosaurios y situándose así entre los enclaves de patrimonio geológico más valiosos del mundo. Situado en Valle Fértil, este paisaje fue modelado hace más de 200 millones de años por potentes sistemas fluviales. Hoy en día, sigue atrayendo a geólogos y paleontólogos de todo el mundo, lo que pone aún más en relieve tanto su importancia como su fragilidad. Mientras fotografiaba en la zona conocida como Cancha de Bochas, sentí una responsabilidad sin precedentes. Guiado por expertos locales, el acceso al sitio se hizo con un cuidado extremo. Cada movimiento debía analizarse para evitar dañar este entorno irremplazable, lo que convirtió la experiencia en un desafío que trascendió con creces los aspectos técnicos de la fotografía. Finalmente, no se trataba solo de capturar una imagen, sino de conectar con el pasado profundo de nuestro planeta. Lugares como este nos recuerdan que, más allá de contemplarlos, también compartimos la responsabilidad de preservarlos.
Ubicación: Parque Provincial Ischigualasto, Valle de la Luna, San Juan, Argentina
19. Bola de fuego en el paraíso – Jason Rice
Esta imagen de exposición única se convirtió en un recordatorio de que, en la astrofotografía, siempre hay que esperar lo inesperado. Ni siquiera había planeado visitar esta playa, ya que el pronóstico anunciaba nubes y lluvia durante toda la noche. La captura formaba parte de un time-lapse más extenso, que abarcaba desde el día hasta la noche, que comencé a grabar durante la hora dorada, lidiando con insectos que picaban y la intensa humedad tropical de Florida. Tras configurar la secuencia, dejé la cámara grabando y regresé al vehículo. Varias horas después, poco después de la medianoche, noté que el suelo a mi alrededor se iluminaba de repente con un resplandor verde, lo que me llevó a alzar la vista. Lo que siguió fue el meteoro más grande que jamás haya presenciado. Se desplazó lentamente a través de la Vía Láctea durante casi cinco segundos, y la estela luminosa que dejó tras de sí la bola de fuego permaneció visible durante casi quince minutos. Fue uno de los momentos más memorables que he vivido en la astrofotografía: totalmente imprevisto e imposible de anticipar.
Ubicación: Cape San Blas, Florida, EE.UU.
20. Panorama galáctico de la caldera – Max Terwindt
Este panorama fue capturado en el punto más alto de la isla volcánica de La Palma, una ubicación definida por su terreno singular y unas condiciones excepcionales del cielo nocturno. La ausencia de luz ambiental hizo que el proceso fuera más exigente, requiriendo una técnica de apilamiento de enfoque (focus stacking) intensiva para lograr nitidez en toda la escena; sin embargo, también proporcionó las condiciones ideales para la astrofotografía. Opté por crear una composición panorámica para incluir los tajinastes rosas en flor, una especie endémica de la isla, utilizándolos para enmarcar el arco completo del núcleo de la Vía Láctea. La propia cumbre forma un vasto cráter que ofrece vistas amplias de toda la isla, elevándose con frecuencia por encima de una capa de nubes. Aunque ya era principios de verano y se acercaba el final de la temporada de floración, tuve la suerte de encontrar algunas flores aún en buen estado y perfectamente situadas para la composición que había visualizado. Esta imagen es el resultado tanto de una cuidadosa planificación como de una elección precisa del momento oportuno. Estoy especialmente satisfechoseon el resultado y me siento honrado de que haya sido seleccionada para la colección «Fotógrafowel Año de la Vía Láctea».
Ubicación: La Palma, Islas Canarias, España.
21. El jardín de las estrellas – Luca Fornaciari
Entre hileras de lavanda en flor, y con el aire impregnado de su aroma, las luciérnagas aparecían como pequeñas linternas bajo un cielo dominado por la Vía Láctea estival, un encuentro perfecto entre las maravillas de la Tierra y el cielo nocturno. La astrofotografía y la fotografía nocturna se definen por instantes: momentos fugaces en los que todo se alinea y cada elemento encaja en su lugar. El proceso suele implicar enfrentarse a una meteorologia cambiante, retos técnicos y la búsqueda constante del momento adecuado, seguida de un cuidadoso trabajo de procesado. Pero cuando todos estos elementos confluyen, el estratto siempre se ve recompensado por la emoción del resultado final.
Ubicación: Apeninos boloñeses, Italia.
22. Sobre hombros de gigantes – Nacho Peláez
Esta fotografía fue capturada en el corazón de la Sierra La Giganta, en Baja California Sur, tras una expedición de dos días desde el pequeño poblado de San Juan Londo. El tramo final requirió un ascenso de más de 800 metros en mula, recorriendo un segmento largamente olvidado del histórico Camino Real, utilizado antaño por vaqueros y sus burros para transportar mercancías entre asentamientos remotos. Este sendero ha permanecido prácticamente intacto durante casi 80 años. La imagen forma parte de un proyecto en curso centrado en documentar y promover los excepcionales cielos oscuros de Baja California Sur para el astroturismo. Estas condiciones cumplen los estándares de auténticos Santuarios de Cielos Oscuros, ofreciendo algunos de los cielos nocturnos más puros de la región. En el lado derecho del encuadre, el tenue resplandor corresponde a la lejana ciudad de Loreto, la primera capital de las Californias, situada a unos 30 kilómetros hacia el sur. Nos acompañó el señor Juan, nuestro guía, cuyo padre lo llevó por primera vez a este lugar remoto hace más de 65 años. Juntos, aspiramos a preservar la memoria de estas rutas históricas: senderos ancestrales que, con el paso del tiempo, han sido gradualmente reclamados por la naturaleza. Esta fotografía refleja no solo la búsqueda de cielos oscuros prístinos, sino también un proceso más profundo de exploración y redescubrimiento. Conjuga la búsqueda de paisajes vírgenes con la recuperación de un legado cultural e histórico, contribuyendo a posicionar a Baja California Sur como un destino de referencia para la fotografía de cielos nocturnos, al tiempo que rinde homenaje a las historias grabadas en su terreno. La fotografía de la Vía Láctea trasciende la mera captura de las estrellas; se convierte en una vía para explorar entornos remotos, desafiar los límites físicos y reconectar tanto con la naturaleza como con la historia. Si esta imagen inspira a otros a mirar más allá de los caminos trillados en busca de cielos verdaderamente oscuros, entombet (flattrá cumplido su propósito.
Ubicación: Sierra La Giganta, Baja California Sur, México.
23. Baobabs de Botsuana por la noche – Stefano Pellegrini
Pasé diez días recorriendo Botsuana, viviendo desde mi coche y desplazándome por remotos paisajes desérticos en total aislamiento, centrado por completo en la fotografía del cielo nocturno. Este lugar se convirtió en lo más destacado del viaje: una pequeña isla ancestral que se alza en medio de una inmensa llanura salina. Llegar hasta ella, sin embargo, dístó mucho de ser sencillo. Tras varias dificultades para encontrar la ruta y estar a punto de rendirme, solo logré llegar por casualidad: divisé dos Jeep que se dirigían en dirección contraria y decidí dar la vuelta para seguirlos. Después de tres intensas horas atravesando el terreno, finalmente me encontré conduciendo por una llanura salina abierta, dejando tras de mí un rastro de polvo blanco. La isla estaba cubierta de baobabs, dispersos en pequeños grupos o erguidos en solitario; cada uno ofrecía un sujeto impactante bajo el cielo nocturno. Muchos se situaban de forma natural bajo el núcleo de la Vía Láctea al comienzo de la noche, mientras que otros se prestaban a diferentes composiciones, incluidas las estelas de estrellas. Este grupo en particular fue el que más me llamó la atención. Solo en la oscuridad, me tomé el tiempo necesario para dar forma a la escena, utilizando una linterna para pintar cuidadosamente el primer plano. La imagen final es una fusión de una exposición para el paisaje, once para la pintura con luz y una pila de cuatro exposiciones con seguimiento para el cielo, combinadas para equilibrar detalle y atmósfera.
Ubicación: Isla Kubu, salares de Makgadikgadi, Botsuana.
24. Donde la Tierra se encuentra con el cosmos – Andrea Curzi
Un viaje de dos semanas en autocaravana a lo largo de las costas de Normandía y Bretaña se convirtió en una lucha constante contra el viento y la densa nubosidad, hasta que una única noche despejada transformó por completo la experiencia.
Me encontraba en la península de Pen Hir, buscando una composición panorámica amplia de la Vía Láctea. Al caer la noche, empecé a capturar una panorámica de 200° utilizando la técnica de apilamiento de enfoque (focus stacking). Mientras revisaba uno de los fotogramas finales, noté un inesperado resplandor rojizo en el cielo: una aurora. Al principio, me costó creerlo.
Tras completar la secuencia prevista y confirmar el fenómeno, dirigí toda mi atención al cielo. A medida que avanzaba la noche, también se hizo visible la luz zodiacal, añadiendo otro elemento insólito a la escena.
En una sola composición, el cielo reveló una combinación excepcional de fenómenos: el airglow (resplandor atmosférico), el arco invernal de la Vía Láctea, Orión junto con el Bucle de Barnard, las Pléyades, las nebulosas de la Roseta y de California, Andrómeda, Júpiter, la luz zodiacal y la aurora boreal. Esta imagen captura lo que la astrofotografía representa a menudo en esencia: una cuidadosa preparación que se encuentra con la total imprevisibilidad.
El resultado final es una fusión de 12 exposiciones apiladas por enfoque para el primer plano y 7 exposiciones con seguimiento para el cielo, capturadas con un Minitrack LX2, una cámara modificada para astrofotografía y un filtro H-alfa.
A veces, las imágenes más memorables surgen precisamente cuando las condiciones parecen fallar, solo para alinearse después de formas que jamás podrías haber planificado.
Ubicación: Península de Pen Hir, Bretaña, Francia.
25. Vía Láctea sobre la cabaña Syme y el monte Taranaki – Brendan Larsen
Para llegar a esta ubicación fue necesario un exigente ascenso al Pico Fanthams, en el Monte Taranaki, que implicó más de cinco horas de caminata sobre nieve profunda y hielo en condiciones extremas. Con una sensación térmica que descendía hasta aproximadamente los -15 °C y cargando una pesada mochila de 20 kg, el avance fue lento y físicamente extenuante; a menudo, cada paso hacia adelante iba seguido de un resbalón hacia atrás sobre la nieve blanda. El trayecto culminó en la que se considera la cabaña más fría de la Isla Norte de Nueva Zelanda, convirtiéndolo en una de las caminatas más duras que he realizado jamás. Esta imagen es el resultado de un panorama a gran escala compuesto por 78 fotogramas individuales, capturados a lo largo de aproximadamente una hora y quince minutos bajo esas duras condiciones. A pesar de la dificultad tantondel ascenso como de la sesión fotográfica, la oportunidad de documentar esta escena hizo quepsi esfuerzo mereciera plenamente la pena.
Ubicación: Monte Taranaki, Nueva Zelanda.









