lunes 15 de octubre
Periodismo Justo

La foto

Estamos ante la campaña electoral más larga de los últimos años. Los cruces mezquinos y las chicanas entre los posibles candidatos a suceder a Cristina Kirchner en la Casa Rosada serán parte del menú político de cada jornada. Todo está atravesado por el cálculo electoralista. El proyecto de reforma del Código Penal, los conflictos gremiales, la lucha contra la inseguridad, los números de la economía, entre otras cuestiones, seguirán bajo ese fuego cruzado por dieciocho meses más. El fin de semana pasado se publicaron dos encuestas que, con sus limitaciones cualitativas y cuantitativas, permiten sacar algunas conclusiones sobre cómo arrancan la carrera al 2015 los principales candidatos.


El diario La Nación fue a tapa con un sondeo de Poliarquía que ubica a Sergio Massa con el 25 por ciento de las preferencias, seguido por Daniel Scioli con un 21 y Mauricio Macri con un 16. Luego siguen tres diputados del mismo sector: Unen. Hermes Binner con 9 por ciento, Julio Cobos con 8 y Elisa Carrio con 6. Cierra el lote el dirigente del Partido Obrero, Jorge Altamira, con el 4 por ciento.

Esta foto –como se puede definir a una encuesta– revela una gran dispersión de las adhesiones políticas. Si las elecciones fuesen en los próximos días se podría afirmar que habrá segunda vuelta. Recordemos que en Argentina para ser presidente hay que alcanzar el 45 por ciento de los votos o diez por ciento de diferencia con el segundo. Sólo de esa forma se puede evitar un nuevo round electoral entre los dos más votados.

Massa sigue al frente de las preferencias pero con menos ímpetu que cuando ganó la elección legislativa en 2013. Scioli, en cambio, parece haber recuperado algo de terreno a pesar de enfrentar un largo conflicto con los docentes y de recibir fuertes cuestionamientos por la inseguridad en su distrito. Macri mantiene un buen porcentaje de adhesiones, le falta afianzar su figura a nivel nacional pero mantiene un alto nivel de apoyo en CABA y algunas ciudades grandes. Esto le permite mantenerse en la discusión.

Los candidatos de Unen siguen con problemas para hacer pie en Buenos Aires, el principal distrito electoral del país (casi el 40 por ciento de los votos salen de allí). Binner y Cobos están en una suerte de empate técnico y sorprende el buen porcentaje que exhibe una eventual candidatura de Carrió. La dirigente chaqueña, en su discurso, aparece más cerca de Macri (hasta propuso sumarlo en una alianza) que de los socialistas que rechazan esa idea. Por lo cual es un misterio hacia dónde podrían ir sus votantes si no participa de una fórmula presidencial en el espacio de la centroizquierda.

Otra “curiosidad” que exhibe el sondeo realizado en base a mil consultas telefónicas en todo el país, es que la mayoría de los encuestados no quieren grandes cambios en las políticas implementadas desde el 2003. El 46 por ciento dijo que votaría a un candidato que “cambie algunas cosas y continúe otras”, el 33 se inclinó por alguien que “cambie la mayoría de las cosas” que se hicieron y el 15 por ciento se manifestó a favor de quien “continúe la mayoría de las cosas que hizo el kirchnerismo”.

Quizá esto explique porque la candidatura del ex intendente de Tigre se “desaceleró”. Massa en la última campaña electoral se presentó como el “heredero racional y sensato” del kirchnerismo. Destacaba las líneas directrices del gobierno que integró pero cuestionaba temas como inflación, inseguridad y corrupción. Incluso, en privado, reivindicaba a la ley de Servicios Audiovisuales que, en su momento, presentó junto a la presidenta en el Teatro Argentino de La Plata cuando era Jefe de Gabinete. Pero en los últimos meses se diferenció fuertemente del gobierno. Salió al cruce de la reforma del Código Penal relacionándolo con la inseguridad –ni la UCR ni el PRO se animaron a tanto– y sus diputados fueron los únicos que se negaron a acompañar la discusión sobre despenalizar el aborto (diputados de todos los otros partidos propician una iniciativa que, por cierto, cuenta con el rechazo de Cristina Kirchner). Solo por mencionar dos ejemplos.

Daniel Scioli, contra la opinión de algunos miembros de su entorno, sigue defendiendo su pertenencia al kirchnerismo. Apuesta a ser “la continuidad en el cambio”. Su postura recibe críticas de los opositores y también del kirchnerismo ortodoxo.  Según una nota del diario Clarín, que no identifica fuentes periodísticas, el diputado Andrés “Cuervo” Larroque en una reunión privada en el Congreso le dijo a varios referentes provinciales de La Cámpora: “¿Les queda claro que Scioli no tiene nada que ver con nosotros y nunca va a ser nuestro candidato, no?”.

Más allá de las opiniones de cada quién, Scioli apuesta a su buena imagen, a mejorar su gestión y a lo que llama “lo inevitable”. Los números lo ayudan: dentro del Frente para la Victoria el candidato que más se acerca al 48 por ciento de intención de voto del gobernador bonaerense (según Poliarquía) es Florencia Randazzo con apenas el 16. Al momento es muy difícil que pierda una interna abierta.

Después de la euforia que le provocó a su equipo la manera en que ganó protagonismo mediático torpedeando la Reforma del Código Penal, Massa debate sobre cuál es la distancia que debe tomar del gobierno nacional. Algunos sectores del establishment lo quieren bien lejos y lo alientan pero el ex intendente de Tigre ya no está tan seguro. Por lo pronto salió a despegarse de Luis Barrionuevo que hasta hace una semana estaba preparando la “mesa sindical Massa presidente” y protagonizó el último paro nacional.

El tercero de la carrera, según Poliarquía, es Mauricio Macri. El ex presidente de Boca sabe que tiene mucho por hacer para proyectar su imagen a nivel nacional y en Buenos Aires. Confía en el piso del que parte y en la proyección de sus candidatos en grandes centros urbanos. Tanto en CABA como en provincia habrá primarias en el PRO. Aunque no lo diga públicamente su candidato en Capital es Horacio Rodríguez Larreta y en territorio bonaerense apostará por María Eugenia Vidal.

La otra encuesta realizada por Aresco (Julio Aurelio) y publicada por Tiempo Argentino tiene resultados similares en cuanto a las posiciones de los candidatos. Otorga un margen menor de diferencia entre Massa y Scioli (29,8 a 27,8 por ciento). El sondeo indica que el gobernador de Buenos Aires mejoró su perspectiva después de lanzar la emergencia en Seguridad, una medida que fue cuestionada por opositores y dirigentes kirchneristas. Este sondeo comprendió 2007 caso presenciales y también ubica a Macri tercero con un 11 por ciento seguido por los candidatos de Unen y Altamira del Frente de Izquierda.

Las encuestas son fotos que permiten análisis provisorios. La vida real se parece más a una película. En este caso, los actores son apenas puñado sujeto a aciertos y errores pero los guionistas se cuentan por millones. Ellos serán los encargados de escribir el final de esta historia.

 

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