lunes 15 de octubre
Interesante

Cómo usar la ciencia para ganar al “piedra, papel o tijera”

Podríamos creer que es puro azar que elijamos cualquiera de las opciones cuando jugamos al juego y también que nuestro adversario lo haga, pero lo cierto es que ganar o perder al “piedra, papel o tijera” se explica por la teoría de juegos, y se puede usar ese conocimiento para saber qué conviene hacer en cada ronda.


Torneos, investigaciones, teorías. Pocos juegos parecen quedar simplemente en lo lúdico y el “piedra, papel o tijera” no parece ser la excepción. Recientemente especialistas en computación de la Universidad de Zhejiang (China) publicaron un artículo donde, intentando responder cómo los seres humanos toman decisiones en interacciones estratégicas no cooperativas (es decir compitiendo entre sí), usaron a este famoso juego como ejemplo de esas tomas de decisión y explicaron su teoría mediante él.

En base a eso, compartimos unas guías de cómo jugar y ganar al “piedra, papel o tijera”:

1- Si jugamos contra un varón, empezar por “papel”

Los datos muestran que los hombres juegan de manera desproporcionada la “piedra” como su primer movimiento. Ya lo decía Bart Simpson:

El competidor de campeonatos de la disciplina dice: “La piedra es para novatos”. Lo mejor para estos casos es empezar siempre con “papel”. Claro, el consejo no servirá al jugar con expertos que son conscientes de la estadística e intentan evitar empezar por el puño cerrado.

2- Si jugamos “tijeras” y perdimos, no juguemos “papel” sino “piedra”

El nuevo estudio demuestra que muchos jugadores tienen un par de tendencias extrañas que pueden ser explotadas al jugar contra amateurs.

Si acaban de perder, tratarán de volver a jugar lo que le hubiera ganado a golpeado su último tiro la mayor cantidad de veces. Es decir, si perdieron con “tijeras”, tienden a trasladarse a “piedra”. Las personas que acaban de ganar, sin embargo, tienden a quedarse con su juego anterior con más frecuencia que el azar.

Si acabamos de perder nosotros, podemos explotar esto jugando lo que hubiera perdido con nuestro tiro anterior: elegir el “papel” después de perder al usar “tijeras”, basados en la mayor probabilidad de que nuestro oponente vaya a mantener la “piedra”. Si, en cambio, acabamos de ganar, hay que vencer el impulso de seguir con el mismo tiro, y jugar lo que nos habría ganado en nuestro tiro anterior (jugar “papel” después de ganar con la “piedra”, basado en el aumento de probabilidad de que nuestro oponente cambiará a “piedra”.

3- Nadie hace tres jugadas iguales seguidas

Como Walker señala , los jugadores casuales tienden a evitar la repetición de un movimiento más de dos veces seguidas. Esto podría ser un síntoma de que el ser humano es tan malo para comportarse verdaderamente al azar, que hace un verdadero esfuerzo por rotar las jugadas y aparentar ese azar sin darse cuenta que refuerza más la previsibilidad del juego. De hecho, si fuera efectivamente aleatorio el comportamiento, saldrían relativamente seguido tres tiros iguales.

Esto se puede explotar tomando nota cada vez que su oponente hace el mismo movimiento dos veces seguidas y prever que todo tiro a continuación es altamente probable que no sea el mismo. Es decir, si jugó “piedra” dos veces seguidas, la tercera va a jugar o “papel” o “tijera”. Si nosotros jugamos “tijera” o empatamos o ganamos. Es decir, si tira lo mismo dos rondas seguidas hay que jugar en la tercera, la figura a la que esta “mate”.

4- Jugar con los ojos cerrados

Es estadísticamente significativa la influencia que ejerce ver cómo juega nuestro adversario sobre nuestro propio juego. Con los ojos cerrados la proporción de empates es más parecida a la probabilística sin distorsión por parte de la teoría de juegos. En los 4050 casos analizados, el jugador con los ojos vendados ganó un poco más a menudo que el jugador que podría ver (32,4 por ciento frente a 31,3 por ciento).

Existe una tendencia inconsciente a copiar al otro jugador en el breve momento en que podemos mirar su juego y antes de tirar el nuestro. Los investigadores sugieren que es causado por las neuronas espejo – pero cualquiera que sea la explicación neurológica, parece ser una desventaja.

Para contrarrestarlo, hay que decidir sobre el movimiento antes de tirar, luego cerrar los ojos y aferrarse a él. Esto concluye con cualquier impulso inconsciente de copiar lo que nuestro oponente vaya a hacer.

 

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