miércoles 20 de febrero
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El fin de la era del automóvil: cómo las ciudades disminuyen el uso de sus vehículos

Las grandes ciudades de todo el mundo están llegando a la misma conclusión: estarían mucho mejor con menos autos. Pero ¿qué hay detrás de este radical cambio de estilo de vida urbano? El periodista Stephen Moss se embarca en la encomiable misión de averiguarlo.


Gilles Vesco lo llama la “nueva movilidad”. Se trata de una nueva visión en la cual los ciudadanos reemplazan los autos por el transporte público, comparten vehículos y bicicletas, y sobre todo, comparten la información en tiempo real en sus smartphones. Vesco anticipa un cambio revolucionario que transformará no solo el transporte, sino las ciudades mismas: “El objetivo es re balancear el espacio público y crear una ciudad para la gente, en la que haya menos polución, menos ruido y menos estrés; una ciudad mucho más caminable”.

Vesco es el político responsable del transporte sustentable en la ciudad de Lyon (Francia), y jugó un rol fundamental en el lanzamiento del sistema Vélo’v de bicicletas compartidas una década atrás, un esquema que se ha replicado desde entonces en ciudades de todo el mundo. Vesco está convencido de que la tecnología digital ha cambiado las reglas del juego, y que hará posible superar el uso de los automóviles, lo cual era inimaginable en 2005, cuando crearon el sistema Vélo’v. “La información digital es el combustible de la movilidad. Algunos sociólogos del transporte afirman que la información sobre movilidad representa el 50% de la movilidad misma. Los autos pasarán a ser un accesorio de los smartphones” afirma Vesco.

Vesco es claramente un evangelista de la nueva movilidad: “Compartir es el nuevo paradigma de la movilidad urbana. En el futuro, juzgaremos a las ciudades según lo que tengan disponible para compartir. Cuantos más modos de transporte compartido, espacios públicos, información y nuevos servicios haya, más atractiva será la ciudad”.

 

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Se acercan cambios revolucionarios, pero no será barato

Rikhard Manninen es otro hombre con un plan, y uno ciertamente grande, que está expuesto en una mesa en su oficina en el centro de Helsinki. Manninen es el director de planeamiento urbano estratégico de la ciudad,y su proyecto es un modelo de cómo lucirá la ciudad en 2050.

La ciudad tendrá muchísima más gente (se calcula que la población crecerá un 50%), pero menos autos. La densidad poblacional se incremetará, muchas de las torres de departamentos carecerán de espacios para estacionamiento, las arterias principales de las ciudades serán reemplazadas por boulevares, y se habilitará mucho más espacio para las ciclovías. Un reporte sobre el plan en la revista Helsinki Times predice confiadamente que “los futuros habitantes de Helsinki no poseerán autos”.

La palabra clave que los urbanistas como Manninen utilizan es “aglomeración”, y los beneficios que esta conlleva hacia la visión de una nueva ciudad: “cuando la gente reside cerca, los negocios fluyen con más facilidad, los habitantes pueden caminar hacia sus trabajos o utilizar el transporte público; es un sistema mucho mas eficiente”.

En muchas ciudades la era del transporte suburbano, junto con el automóvil, está llegando a su fin. Manninen propone ciudades sin un centro único, su plan es crear ciudades multi-polares con media docena de núcleos urbanos donde la gente vive, trabaja, compra y se distiende. Esto reducirá la congestión de tránsito, y generará una serie de unidades vibrantes, eficientes y semi autónomas.

 

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¿Manejar o no manejar? Esa es la cuestión

Todas las tendencias en las distintas ciudades del mundo parecen apuntar a favorecer a los defensores del medioambiente, pero ¿consideran ellos que ganaron la batalla? Jason Torrance, director de políticas de transporte sustentable en el grupo Sustrans afirma “estamos en un momento de la historia en el que la gente, especialmente los jóvenes, quieren poder tener la elección sobre manejar o no manejar. Nosotros observamos un enorme cambio en los últimos cinco años sobre el modelo de propiedad. Ahora tenemos Spotify y otros servicios on-demand. Mi colección entera de discos está en un ático. Ahora toda la música está en iTunes y Spotify, y mi hijo de seis años apenas sabe lo que es un CD”.

Torrance afirma que la apertura hacia las alternativas al auto existe, y que varias ciudades (sobre todo en Europa y sorprendentemente en China) están respondiendo al desafío. La actitud pro auto dominante hasta el fin de la era Thatcher en el Reino Unido ya no existe, afirmó, pero “En el reino Unido tenemos una pobreza de ambición en cuanto a nuestra relación con los automóviles, y nuestros líderes deberían ser un poco más audaces”.

La respuesta de Sustrans a la inercia de las autoridades es involucrarse en proyectos como el programa DIY Streets, donde trabajan junto al ayuntamiento y los residentes para reducir el impacto de los autos en las calles. El objetivo es dejar que los ciudadanos decidan qué es lo quieren en términos de tránsito y cantidad de espacios para estacionar. “Observamos que los habitantes de las calles que están dentro del proyecto manejan menos, que hay un aumento significativo de niños jugando en las calles, y que hay muchos más ciclistas”.

Torrance cree que aún estamos atados al automóvil como símbolo de status, pero no todos están de acuerdo. Stephen Bayley, quien ha escrito varios libros sobre diseño automotriz, está convencido de que la era de los autos está llegando a su fin. “El vehículo privado está muy cerca de su fin. Ya no tiene sentido utilizar autos en ciudades como Londres. Los automóviles fueron inventados como accesorios para generar más libertad, pero manejarlos (y peor aún, estacionarlos) en una ciudad es un verdadero castigo”.

Bayley también cree que la llegada de los autos sin conductor cambiará la experiencia del manejo para siempre. Todos los conceptos que en su momento los publicistas asociaron a los automóviles, como sexo, belleza, status, libertad, han sido reemplazados por meras funcionalidades.

 

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¿Ciudades del futuro sin autos?

David Nelson forma parte de una firma de arquitectos que lleva los últimos diez años construyendo en Abu Dhabi una comunidad sustentable llamada Masdar City, que puede albergar hasta 100.000 personas y en la que se impide la entrada de los autos al centro, y se estimula la caminata y el uso de bicicletas. Los automóviles se mantienen lejos del perímetro, y en el centro la firma diseñó un sistema personal y rápido de tránsito similar al utilizado en la Terminal 5 del Aeropuerto Heathrow.

Foster and Partners están más interesados en el modo en que las ciudades evolucionan en los países en vías de desarrollo que en Europa. Moser cree que la batalla contra los autos está medianamente ganada en el primer mundo, donde los habitantes poseen menos autos en las ciudades que en las áreas rurales o suburbanas. Pero en los países en vías de desarrollo se da lo contrario: los habitantes de las ciudades tienen más recursos, y son más adeptos a poseer autos, y a menos que se eduque al público sobre los  méritos de la sustentabilidad, y las ciudades empiecen a pensarse sin la dependencia de los autos, habrá un crecimiento exponencial en el uso y la posesión de vehículos.

Dan Hill, director ejecutivo del proyecto Future Cities Catapult en Londres comenta: “El verdadero futuro está en un servicio autónomo y compartido de autos que transformen la forma en que la gente se mueva, sin construir un solo camino, así como compañías como Airbnb están transformando el negocio de los alojamientos sin construir un solo hotel. Ellos no poseen ni un edificio, sólo escriben código, sin embargo cambiaron la manera en que la estructura de la ciudad funciona. Uber no posee autos propios, sin embargo están cambiando la naturaleza de la movilidad”.

En opinión de Hill la época de las comunidades autosuficientes retornará en un nuevo modo, en el que los autos ya no serán los que dominan, sino los smartphones y las redes.

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