miércoles 12 de diciembre
Interesante

Cómo combatir el estrés en la oficina

Un día de oficina puede hacerse todavía más largo si nos ganan los nervios y descuidamos nuestro cuerpo. Pero no está todo perdido si procuramos recobrar la calma y atender a las señales de alarma de nuestro organismo. Seguí estos tips y lograrás una jornada laboral más llevadera.



Poné pausa

Vamos a comenzar con algo simple y eficaz. Sería bueno que no perdieras la noción del tiempo que permaneces concentrada y sin moverte. Programate una alarma con música agradable para que te recuerde que es momento de hacer una pausa. Podés regular el tiempo acorde a tu actividad, pero es recomendable que sea entre 45 minutos y 1 hora y cuarto, no más.

Estirate
Utilizá esas pausas para moverte un poco. Si no podes moverte de tu sitio, intentá con movimientos suaves de cuello, mira hacia arriba y abajo diciendo “sí” con la cabeza,  a un lado y el otro como diciendo “no”, levanta los hombros como diciendo “que me importa” y rotalos hacia adelante y hacia atrás. Proba también estirándote y desperezándote, los animales son sabios y realizan estos movimientos instintivamente.

Caminá
Si podes permitirte levantarte, realizá una caminata yendo a otro espacio de la oficina y aprovecha el lugar que tengas para moverte un poco. Si tenes largas llamadas telefónicas podes hacerlas de pie y activar la circulación poniéndote en puntas de pie subiendo y bajando varias veces. Y si te animás a descalzarte por un rato… ¡mejor!

Ejercitá tus piernas
Otras opciones para combatir la quietud y evitar el cansancio en las piernas, es realizar ejercicios sentada. Puedes hacerlos debajo del escritorio si no quieres que todos se enteren. Estira una y otra pierna alternadamente, mueve los tobillos, arriba, abajo y girándolos.

Con las rodillas estiradas, de a una pierna por vez, realiza diez círculos hacia un lado y diez hacia el otro. Prueba todos los movimientos que te ayuden a mantener tus piernas en movimiento. Y una vez más, si podes…¡descalzate!

Respirá
Generalmente cuando estamos apurados y concentrados en alguna tarea, nuestra respiración se vuelve rápida y superficial. Bajar ese ritmo favorece la relajación y evita estados de ansiedad. Podes colocar las manos sobre las costillas y sentir el ritmo de inspiraciones y exhalaciones profundas y largas. Solo 5 minutos de parar lo que estamos haciendo y  hacer consciente este simple ejercicio nos ayudará a reponer las energías necesarias para seguir con nuestras actividades.

Decile sí al aire libre
Si tenés un parque cerca  y el tiempo está agradable, trata de tomarte la hora el almuerzo al aire libre, llevate algo sencillo para comer y aprovecha para tomar un poco de aire. Si en tu trabajo no tenes la posibilidad de hacer los ejercicios anteriores, puedes hacer unos minutos de caminata a paso ligero.

Socializá
Tener buenos compañeros de trabajo, entablar una conversación relajada y buscar generar vínculos hará que nuestras motivaciones vayan más allá de los logros laborales. Después de todo, ser eficientes en lo que hacemos es importante, pero no es lo único. ¡Tomate un momento para socializar y bajarás muchísimo los niveles de estrés!

Comé sano
Comé sano y hacé colaciones cada tres horas como máximo. Elegí frutas, yogur o barras de cereal, aunque si optas por un poco de chocolate, estará muy bien también. El chocolate contiene flavonoides que actúan como antioxidantes y es riquísimo, ¿por qué no variar un poco después de todo? ¿No?

Hidratate
Está muy difundida la necesidad e importancia de beber entre 10 y 12 vasos de líquido por día. Rescatando de los ítems anteriores la necesidad de movernos y socializar, tenes una excusa más para levantarte, charlar con algún compañero de oficina y caminar hacia la cocina o el dispenser para conseguir la bebida que deseas tomar.

 

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