viernes 30 de septiembre de 2022
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Beneficios y riesgos de las dietas vegetarianas para la salud: los últimos estudios

Las dietas vegetarianas tendrían algunos beneficios relacionados con la salud, pero debido a que los estudios son escasos, y la mayoría muestra resultados inconsistentes, es necesario desarrollar más investigaciones.

Las autoras de la revisión publicada por la revista Nutrición Hospitalaria afirman que las dietas vegetarianas mal planificadas pueden aumentar el riesgo de presentar deficiencias nutricionales, especialmente en embarazadas, lactantes, niños, adolescentes y ancianos.

Las dietas vegetarianas se basan en alimentos de origen vegetal con posibilidad de incluir algunos de origen animal, mientras las veganas prescinden de todos los alimentos de origen animal.

El interés por las dietas vegetarianas, y especialmente por las veganas, aumentó considerablemente en los últimos años por diversos motivos: el bienestar animal, las convicciones ideológicas, la obtención de beneficios para la salud a causa de la presencia de algún tipo de intolerancia o de alergia alimentaria, por gusto, moda o por aspectos de sostenibilidad ambiental.

Posibles beneficios y riesgos

Las dietas veganas y vegetarianas favorecen el consumo de alimentos de origen vegetal. De forma general tienen una menor densidad energética, menor contenido de grasas saturadas y de azúcares y mayor de fibra, potasio, vitamina C y fitonutrientes (carotenoides, compuestos fenólicos y azufrados), que demostraron diversos beneficios para la salud.
Las dietas vegetarianas, incluyendo las veganas, son dietas saludables y nutricionalmente adecuadas y que pueden proporcionar beneficios para la salud y ayudar en la prevención de algunas enfermedades

Enfermedades cardiovasculares

El seguimiento de las dietas vegetarianas o veganas se asoció con la disminución de algunos factores de riesgo para el desarrollo de las ECV.

En revisiones y metaanálisis se observó que los vegetarianos tuvieron concentraciones menores de colesterol sérico total y de LDL en comparación con los no vegetarianos. Asimismo, se constató que los veganos y los vegetarianos tenían cifras inferiores de presión arterial sistólica y diastólica, así como una menor prevalencia de hipertensión en comparación con sujetos no vegetarianos.

Por otra parte, se encontró que el riesgo de incidencia de enfermedad isquémica fue inferior en vegetarianos que en personas que consumían carne.

No obstante, el riesgo de desarrollar ictus en general y de ictus hemorrágico fue mayor en vegetarianos que en consumidores de carnes. Además, en un metaanálisis de 13 ensayos controlados y aleatorizados sobre la eficacia de la dieta vegana en diferentes factores de riesgo de la ECV se concluyó que actualmente no hay información para valorar el efecto de la dieta vegana ante la manifestación de enfermedades cardiovasculares, pues existen resultados contradictorios.

Obesidad

Dos metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados mostraron que la adopción de dietas vegetarianas (incluida la vegana) se asoció con una pérdida significativa de peso comparada con dietas no vegetarianas. No obstante, recomiendan más ensayos para investigar los efectos a largo plazo de las dietas vegetarianas en el control del peso corporal.

Diabetes

Se ha descrito que las personas que siguen dietas vegetarianas presentan menor riesgo de padecer diabetes mellitus, explicado principalmente por el menor IMC descrito en vegetarianos (9,10).

Cáncer

Las dietas vegetarianas se han asociado con un menor riesgo de padecer cáncer en general y con un menor riesgo para algunos tipos de cáncer (colorrectal, de mama y de próstata). A pesar de ello, la evidencia al respecto sigue siendo insuficiente.

Por otra parte, los autores de un metaanálisis constataron que el riesgo de mortalidad general por cáncer en personas que siguen dietas vegetarianas fue similar al de las personas no vegetarianas.

Osteoporosis y fracturas

Los vegetarianos presentan una densidad mineral ósea similar o ligeramente inferior a la de los no vegetarianos, un poco más baja en el caso de los veganos, sin que se observen diferencias en la incidencia de fracturas en función del tipo de dieta, sino en función de la ingesta de calcio.

Sin embargo, un estudio reciente constató que los veganos tienen mayor riesgo de presentar fracturas, y en particular, fracturas de cadera y de pierna

Función cognitiva y trastornos mentales

Según las conclusiones de un metaanálisis, las dietas veganas y vegetarianas se relacionan con un mayor riesgo de depresión y de puntuaciones más bajas de ansiedad, pero no con una mejor función cognitiva; respecto a esta problemática, los autores recomiendan más estudios para aclarar estos resultados.

Ingesta insuficiente de nutrientes

Las personas vegetarianas consumen menor cantidad de proteínas de alta calidad y tienen una menor ingesta y menores concentraciones plasmáticas de ácidos grasos ω-3; en concreto, de ácido eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) en comparación con las personas no vegetarianas.

En este sentido, los niveles plasmáticos de DHA disminuyen en base al aumento del tiempo de seguimiento de una dieta vegetariana, lo que sugiere una baja conversión del ácido α-linolénico (ALA) a DHA.

En cuanto a los minerales, el elevado consumo de alimentos de origen vegetal contribuye a tener una ingesta elevada de fitatos y oxalatos, lo que dificulta la absorción del calcio, del zinc y del hierro.

Respecto al calcio, varios estudios describieron que la ingesta es menor en quienes siguen dietas veganas y vegetarianas respecto a las personas que incluyen todos los grupos de alimentos. Este se encuentra en los de origen vegetal, sin embargo, la fracción absorbible es menor respecto a otros de origen animal debido a la presencia de oxalatos y a que alimentos como los lácteos contienen nutrientes como la lactosa y la vitamina D que facilitan su absorción.

En relación con el zinc, en adultos se observa una menor ingesta y menores concentraciones séricas en vegetarianos con respecto a no vegetarianos. Con respecto al hierro, los vegetarianos tienen mayor riesgo de obtener menores reservas hepáticas en comparación con los no vegetarianos.

Además, los veganos y los vegetarianos que no consumen sal yodada pueden presentar mayor riesgo de deficiencia de yodo. De hecho, se ha visto una peor situación nutricional de yodo en vegetarianos.

En cuanto a la vitamina B12, diversos autores manifiestaron que tanto veganos como vegetarianos presentan deficiencia de la vitamina y que el riesgo es mayor en aquellos que no toman suplementos, lo que justifica la necesidad de utilizar suplementos tanto en veganos como en ovolactovegetarianos.

Respecto a la vitamina D, en una revisión sistemática de 141 estudios realizados en Europa, Asia y América del Norte, constataron que la ingesta media de vitamina D más alta se apreció en los consumidores de carne (4,17 µg/día), seguida por la de los vegetarianos (2,67 µg/día) y la más baja fue en personas veganas (1,52 µg/día).

Riesgos nutricionales en etapas de la vida

Se ha dicho que las buenas planificaciones de dietas vegetarianas y veganas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital. La Sociedad Alemana de Medicina señala que las necesidades nutricionales de niños y adolescentes generalmente pueden satisfacerse a través de una dieta equilibrada basada en vegetales; sin embargo, debido a que las necesidades de energía y de la mayoría de los nutrientes son más elevadas, los niños vegetarianos (principalmente los bebés después del destete y los niños pequeños) y adolescentes tienen mayor riesgo de desarrollar deficiencias nutricionales que los adultos vegetarianos.

Diversos estudios han planteado que las mujeres embarazadas vegetarianas tienen mayor riesgo de presentar ingestas insuficientes de EPA/ DHA, hierro, zinc, vitamina B12 y vitamina D.

Además, los hijos de madres vegetarianas poseen concentraciones menores de DHA como resultado de que la leche materna de vegetarianas también tiene concentraciones menores.

A los autores del trabajo les motiva gran preocupación que los lactantes de madres veganas presentan mayor riesgo de deficiencia severa de vitamina B12 y, en consecuencia, daño neurológico irreversible, principalmente aquellos niños no suplementados con la vitamina.

Un estudio realizado en mujeres de China constató que la densidad mineral ósea de la cadera fue menor en mujeres vegetarianas que en no vegetarianas.

En cuanto al zinc y al hierro, aunque hay resultados dispares, algunos autores han constatado una peor situación en ancianos vegetarianos que en no vegetarianos.

Conclusiones

Las dietas vegetarianas podrían tener algunos beneficios relacionados con la salud, pero debido a que los estudios son escasos, y en la mayoría de los casos muestran resultados inconsistentes, es necesario desarrollar más investigación al respecto.

De forma contraria, las dietas vegetarianas mal planificadas pueden aumentar el riesgo de presentar deficiencias nutricionales, especialmente en embarazadas, lactantes, niños, adolescentes y ancianos.

Vía

 

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