miércoles 17 de octubre
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Usan música heavy metal para predicar la palabra de Dios

Algunas personas siguen erróneamente considerando que el heavy metal es “la música del diablo”, pero una Iglesia en Sao Paulo, Brasil, está utilizando esa música como una manera de difundir la palabra de Dios. Crash Church es una iglesia evangélica a la que asisten fans del heavy metal que buscan adorar a Dios a través de la música.


Situada en un gran garaje, la Iglesia Crash se parece más a una sala de conciertos de rock subterránea que a un lugar de culto cristiano. Los “fieles” son bastante inusuales, y van vestidos con colores oscuros, tatuajes y piercings. El Pastor Antonio Carlos Batista no lleva ninguna prenda religiosa, optando en su lugar por jeans, remera y zapatillas. Sus brazos están cubiertos de tatuajes de colores inspirados en la fe cristiana, y alrededor de una docena de piercings y aros adornan sus orejas. Lee el Evangelio desde detrás de un púlpito de aspecto medieval, mientras que la congregación lo sigue desde sus teléfonos celulares, en la pantalla de televisión que muestra los versos que lee, o en las biblias regulares. Batista utiliza la jerga cotidiana para explicar los textos religiosos, e interpreta canciones de heavy metal ​​entre sermones.

“Esto es parte del plan de Dios para derribar barreras, que tenían un formato muy cerrado y no fueron capaces de llegar a muchos aspectos de la sociedad,” Batista también es el cantante de una banda de death metal cristiano llamada Antidemon y co-fundó la iglesia en 1998 por lo que dice era una “necesidad divina”. Curiosamente, él no era fan del heavy metal en aquel entonces. Simplemente llevó a la disidencia a un número de miembros de la Iglesia Reborn in Christ, pero afirma que se le ocurrió la idea para la Iglesia Crash luego de recibir un mensaje de Dios. “He recibido un mensaje de Dios pidiendo ayuda en la conversión de los rockeros”, dijo a Veja Sao Paulo.

Pero ser parte de una iglesia que combina la religión y el metal pesado no es la cosa más fácil del mundo. A los 49 años, Batista afirma que sus feligreses están sujetos a sufrir perjuicio “de ambas partes”. Para los otros evangélicos, son adoradores del diablo, mientras que los fans del heavy metal consideran que tienen demasiado buen comportamiento.

Y como todos sabemos, el prejuicio puede tener consecuencias devastadoras. En 1996, la artista Ana Batista, entonces miembro del movimiento ‘Terorista Punk’, llegó a la Iglesia Crash con una daga oculta para asesinar al Pastor Antonio Carlos Batista, el hombre responsable de la fusión de la cristiandad y el heavy metal. “Yo odiaba la religión, quería poner fin a su trabajo”, dijo. Sin embargo, mientras prepara su ataque, escuchó el sermón del pastor y sucedió algo extraño. Pronto se convirtió en feligresa y cuatro meses más tarde fue bautizada en la Iglesia Crush. “Hoy en día soy una sierva de Dios,” asegura.

La Iglesia Crush depende de las donaciones de sus feligreses para cubrir el alquiler mensual del espacio de 200 metros cuadrados y todas sus otras cuentas. Los practicantes también financian los viajes de Antidemon. Hasta el momento la banda ha viajado a más de 30 países, predicando la palabra de Dios con su música.

 

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