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miércoles 21 de abril de 2021
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El primer servicio de compostaje de restos humanos

La semana pasada, Recompose anunció que finalmente habían comenzado a operar, después de años de trabajar para hacer del compostaje un método legal para manejar los restos de un ser humano fallecido.

La primera instalación de la compañía está ubicada en Kent, Washington (EE.UU.), y tiene diez recipientes para la reducción orgánica natural (NOR), también conocida como compostaje humano.

Durante el “almacenaje”, el cuerpo se coloca en una «cuna», rodeado de astillas de madera, alfalfa y paja. Luego, la cuna se coloca en un recipiente, y se cubre con más material vegetal, y se deja allí durante 30 días. Los microbios, presentes en nuestros propios cuerpos y en el medio ambiente, y el oxígeno se combinan para descomponer todo, dejando un material rico, muy parecido a la tierra vegetal comprada para usar en un jardín. Cada cuerpo crea 1 metro cúbico de abono para el suelo.

El suelo creado por Recompose puede ser donado a Bells Mountain, un proyecto de conservación de la naturaleza protegido legalmente, o puede ser utilizado por los amigos o familiares del difunto en sus propios jardines. De cualquier manera, las moléculas del cuerpo regresan al mundo natural.

Recompose estima que se ahorran entre 0,84 y 1,4 toneladas métricas de dióxido de carbono cada vez que se elige la reducción orgánica en lugar de la cremación o el entierro convencional. En lugar de liberarse como gas de dióxido de carbono a través de los gases de escape durante una cremación, la materia de carbono contenida en cada cuerpo regresa a la tierra. La reducción orgánica natural se legalizó en el estado de Washington en mayo de 2020, y actualmente se están considerando proyectos de ley destinados a legalizar el compostaje humano en California, Colorado y Oregón.

El servicio cuesta actualmente USD 5.500.

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