viernes 3 de febrero de 2023
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Los efectos beneficiosos de la vacunación, registrados por grandes hospitales públicos argentinos

El artículo de la Revista Medicina (Buenos Aires) contribuye a la concienciación tanto de la población como de la comunidad científica acerca de los efectos beneficiosos de la vacunación; en este sentido, se constituye como punto de partida de nuevas investigaciones nacionales e internacionales que aborden el efecto de la vacunación en los eventos adversos de la enfermedad COVID-19.

Luego del inicio de la pandemia por COVID-19, se desarrollaron diferentes vacunas que impicaron disminución de la mortalidad, según concluyeron estudios retrospectivos o con modelos de cálculo.

El objetivo fue comparar la mortalidad de pacientes internados con diagnóstico de COVID-19 en base a las dosis y plazos de su vacunación.

El estudio comparativo observacional longitudinal incluyó pacientes internados con COVID-19 del 17/12/21 al 23/02/2022 en los hospitales Prof. A Posadas e Interzonal General de Agudos Eva Perón.

En los 245 pacientes analizados los investigadores hallaron una mortalidad total del 25.3%, de los cuales el 16.8% recibieron vacunación completa (2 dosis o más y menos de 150 días desde la última) y 31.9% incompleta (no vacunados, 1 o 2 dosis y más de 150 días desde la última).

Los que padecieron neumonía registraron una mortalidad del 32.2% (22.2% con vacunación completa y 38% con incompleta). La mortalidad se asoció a mayor edad (70 vs. 59 años), sexo femenino (54.8% vs. 37.7%) y enfermedad oncológica (27.4 vs. 14.8%.

El índice PESI -comprende mayores de 80 años, antecedentes de enfermedad oncológica, antecedentes de enfermedad cardiovascular o pulmonar crónica, presión sistólica menor de 90 mmHg, frecuencia cardíaca mayor a 110 latidos por minuto, y oximetría menor de 90% al aire ambiente- creció en aquellos con vacunación incompleta; por su parte, el índice SOFA -contempla la presión parcial de oxígeno en sangre, fracción inspirada de oxígeno, recuento de plaquetas, estado de conciencia, bilirrubinemia, presión arterial media, y/o requerimiento de vasopresores y función renal- fue menor (2 vs. 3).

La efectividad de las vacunas luego de su implementación ha sido materia de estudio de distintos trabajos realizados, inclusive con modelos de transmisión, en los cuales se ha calculado una reducción en los eventos adversos de hospitalizaciones, internaciones en UCI y muerte.

Este trabajo se llevó a cabo durante la tercera ola de COVID-19 en la Argentina que comenzó en el diciembre de 2021.

La realización del seguimiento de internados con hisopado positivo para SARS-CoV-2, evidenció una reducción del riesgo absoluto del 15.1% en la mortalidad de los pacientes con vacunación completa en contraposición con los no vacunados o con vacunación incompleta.

Las cifras -además de explicitar la importancia de presentar un esquema primario de vacunación con los respectivos refuerzos- también se verificaron dentro de los plazos sugeridos por las diversas recomendaciones de las organizaciones de salud.

Los autores informan que al iniciar la investigación, el 84.2% de la población nacional se encontraba vacunada con 1 dosis, el 71.4% con 2 y 11.1% con 3.

La mortalidad global fue del 25.3% luego de implementada la vacunación, cantidad que según los autores podría relacionarse con el elevado número de comorbilidades de los pacientes analizados: diabetes, 25.2%; hipertensión, 48.5%; enfermedades oncológicas 17.8%; enfermedad coronaria 12.1% y edad (promedio, 61.5 años).

Estos factores implican una población con mayor riesgo, razón por la cual no se manifestó una reducción de la mortalidad total en los pacientes internados luego de implementada la vacunación. El artículo recuerda que al principio de la pandemia se internaban todos los pacientes positivos independientemente de su gravedad, decisión que seguramente incidía en las causas de la baja mortalidad de los pacientes evaluados en la época pre-vacuna.

De todas maneras, “la mortalidad en los vacunados en nuestro trabajo fue del 16.8%. En un estudio publicado en 2019, se realizó un cálculo del impacto de la vacunación basado en un modelo de transmisión, comorbilidades e inmunidad de la población, concluyendo que la vacunación reduce eventos adversos como hospitalizaciones y muerte entre un 60 y 70% y que el impacto sería mayor en pacientes mayores de 65 años. En nuestro estudio, que fue realizado únicamente con pacientes internados, la vacunación logró una disminución menor de la mortalidad (15.1%), pero efectivamente el mayor impacto se ve en mayores de 60 años y esta diferencia se acentúa a medida que aumenta la edad”, explica el artículo.

Atributos del estudio

Las ventajas de este trabajo “comprenden su carácter prospectivo, el seguimiento longitudinal con escasa pérdida de muestra, la confirmación de las fechas y tipos de vacunas e hisopados en el SISA, la participación de dos centros de referencia del conurbano bonaerense, el análisis de diferentes índices, aspectos clínicos y de laboratorio, que confirman los hallazgos y estimaciones de otro tipo de estudios referidos a la reducción de los eventos adversos de la enfermedad por COVID-19”, destacan los autores.

Entre sus Las limitaciones reconocen que el tamaño de muestra impide evaluar diferencias en grupos etarios y de riesgo (ej. pacientes con diabetes) y la falta de análisis de otros parámetros de laboratorio como el dímero d entre otros.

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