Un propietario de un edificio en Trois-Rivieres, Quebec, descubrió que una de sus unidades quedó completamente cubierta por una gruesa capa de hielo tras la rotura de las tuberías de agua provocada por el frío extremo. El incidente ocurrió luego de que el inquilino decidiera apagar el sistema de calefacción antes de irse de vacaciones, con el objetivo de reducir los costos de su factura de energía.
Jacques Nault, dueño del inmueble, describió la escena como un escenario de cuento de hadas al ingresar al departamento a principios de este mes. Las paredes, el techo, los muebles y los electrodomésticos estaban envueltos en hielo sólido, mientras que el suelo presentaba una acumulación de aproximadamente 30 centímetros de espesor. La magnitud de la filtración y posterior congelamiento afectó la totalidad de la estructura interna de la vivienda.

El origen del daño fue la intención del inquilino de ahorrar dinero ante el aumento del costo de vida. En un intento por evitar gastos eléctricos durante su ausencia, desactivó la calefacción en una región donde las temperaturas bajo cero son extremas y constantes. Esta falta de climatización provocó que el agua en las cañerías se congelara y expandiera hasta hacer estallar el sistema, liberando miles de litros de agua que se solidificaron de forma inmediata.

Nault señaló que los daños materiales ascienden a decenas de miles de dólares y que la recuperación de la unidad será un proceso complejo. El propietario explicó que el agua se filtró por los techos y las paredes, lo que generará la aparición de moho si no se interviene rápidamente. El plan de trabajo incluye el desmantelamiento de los materiales afectados, el secado profundo de la estructura y la reconstrucción total del espacio bajo la cobertura del seguro.
El inquilino responsable de la situación fue desalojado formalmente de la propiedad el pasado 5 de enero. Aunque se confirmó su expulsión, el propietario no detalló si iniciará acciones legales adicionales para intentar recuperar parte de los costos de renovación que no sean cubiertos por las pólizas contratadas.
El caso sirve como advertencia sobre los riesgos de las medidas de ahorro energético extremas en climas invernales. Los expertos sugieren que, si bien es posible bajar la temperatura del termostato para reducir el consumo, apagar el sistema por completo en zonas de frío intenso representa un riesgo estructural grave que puede derivar en gastos significativamente mayores al ahorro inicial buscado en la factura de luz.






