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Scaloni la antítesis de Milei

El Presidente Javier Milei calificó al entrenador de la selección argentina, Lionel Scaloni, como “una persona superlativa” y “un líder extraordinario”. El elogio sorprende porque es difícil encontrar a dos personas que ejerzan maneras de conducir tan diferentes. Scaloni tiene todas las características que definen un liderazgo positivo y Milei las que expresan a un líder negativo.

Un líder positivo tiene una visión clara de sus objetivos y lo transmite con convicción. Predica con el ejemplo, hace lo que exige a los demás y actúa con coherencia. Escucha, valora opiniones distintas y está dispuesto a aprender. Inspira a su grupo, no impone, consigue adhesión por confianza y no por miedo. Como en el refrán popular “es más respetado que temido”. Es íntegro, actúa con honestidad, ética y transparencia. Empodera a los demás, desarrolla talentos, delega responsabilidades y hace crecer a su equipo. Asume responsabilidades, reconoce errores propios en lugar de buscar culpables. Gestiona los conflictos con respeto, busca soluciones y acuerdos antes que la confrontación estéril. Prioriza el interés colectivo y el largo plazo por encima del beneficio personal o inmediato.

Un líder negativo conduce desde el miedo. Utiliza la intimidación, las amenazas o el castigo para obtener obediencia. Es autoritario, concentra el poder, no delega y rechaza los controles. No escucha, descalifica las opiniones diferentes y considera la crítica como un ataque personal. Nunca reconoce errores y siempre culpa a otros por los fracasos. Fomenta enfrentamientos, resentimientos o rivalidades para fortalecer su posición. Manipula la información, incumple promesas o privilegia intereses personales. Se rodea de personas obedientes antes que capaces. Es impulsivo e imprevisible, toma decisiones por enojo, capricho o conveniencia inmediata, sin planificación. Comunica con agresividad, recurre al insulto, la humillación o la descalificación. Prioriza su propio poder, antepone su imagen, su permanencia o sus intereses al bienestar del grupo o de la organización.

Me permito un par de preguntas: ¿por qué Milei elogia un modo de conducir tan diferente al suyo? ¿por qué muchos de los que aplauden a Scaloni, avalan los modos de Milei?