Diáspora, ingresos y vanagloria argentina en Estados Unidos.
Hace unos días circuló este trino en la red social X afirmando que, en comparación con otras comunidades hispanas residentes en Estados Unidos, los argentinos alcanzan/ostentan el más alto nivel socioeconómico, por encima de chilenos y españoles españoles. Cantidad de pícaros tuiteros argentinos, cuándo no, empezaron a ufanarse ipso facto. Por el contrario, mi reacción inicial fue leerlo como una mala noticia: Argentina expulsa talento.
Aclaración: el tuit habla de ingreso por hogar («household income») y no especifica detalles metodológicos importantes para evaluar la muestra, a saber:
- ¿Estamos hablando de “Argentine Americans” de primera, segunda o tercera generación?
- Si son inmigrantes nacidos en Argentina, ¿cuánto tiempo llevan en EE.UU.?
Hago estas salvedades estadísticas porque llevo un par de décadas trabajando en marketing precisamente en Estados Unidos y es lo primero que preguntaría un anunciante que buscara captar a este perfil demográfico. En Estados Unidos hay choznos de irlandeses, italianos, mexicanos y polacos que siguen identificándose orgullosamente en el censo como Irish Americans, Italian Americans, Mexican Americans y Polish Americans, pero están integradísimos a la cultura yanqui. En otras palabras: la conexión que mantienen con sus raíces ancestrales es poco más que anecdótica, acaso turística.
Ahora bien, a efectos de bajar a tierra esta columna me tomaré la libertad de redondear la data estadística con fines periodísticos. Como hombre de marketing, publicidad y todo eso, soy el primero en maquillar y aprovechar data ambigua para fanfarronear y llevar a agua a mi molino. Acompañadme a analizar si el trino en cuestión realmente puede ser motivo de jactancia. La realidad se esconde en los detalles y los matices.
Diásporas, fracturas familiares y económicas
Ser un país demográficamente centrífugo, naturalmente, es traumático. En lo inmediato, es dable suponer que tiene un costo económico: limita le disponibilidad de recursos humanos y encoge el consumo interno. En lo emocional ni hablar, debe ser durísimo para un padre despedir a sus hijos veinteañeros en Ezeiza.
Igual el tiempo amortigua el golpe. Cuando yo emigré en 1998 la tecnología todavía era bastante rústica para mantener lazos familiares. Dentro de lo que cabe, hoy el WhatsApp y afines claramente son paliativos.
Las diásporas, si sirve como consuelo para ver el vaso medio lleno, no son tan perjudiciales para una sociedad a mediano y largo plazo.
Expulsar talento, paradójicamente, no es del todo negativo para un país. Abre mentes. Abre mercados. Construye puentes. Poliniza la cultura. Lo digo por experiencia propia.
Cuando un país pasa un mal momento, las diásporas ayudan. La diáspora italiana llevó su cultura al mundo y, muy posiblemente, ayudó a que Italia sea una potencia industrial exportadora de todo tipo de bienes.
La diáspora irlandesa fue clave para lograr la independencia de Inglaterra.
Se calcula que un 25% del PBI de El Salvador proviene de remesas que expatriados mandan a sus familiares desde el exterior, fundamentalmente desde Estados Unidos.
Futbolistas Argentinos
Argentina es una potencia futbolística desde hace relativamente poco. Hasta mediados de los ’70 la selección nacional era mediocre. No era infrecuente que se quedara fuera de mundiales en las eliminatorias. Y cuando lograba clasificar, por lo general se volvía con las manos vacías en las rondas iniciales. Distéfano fue una anomalía. Labruna solo jugó un mundial.
Algo cambió en los ’70. El soccer argentino logró un escaparate internacional que le permitió empezar a exportar talento. Podemos hipotetizar que ahí dio comienzo un círculo virtuoso que nutrió la cantera nacional.
Desde aquel entonces, para bien o para mal, el proyecto personal de TODOS los jugadores argentinos es irse al exterior. La selección rara vez cuenta entre sus filas a jugadores que juegan en la liga local. ¿Qué habría pasado con la cerrera de Messi si se hubiera quedado en Rosario? ¿Podrían los equipos argentinos, todos en bancarrota con excepción de dos o tres, ser competitivos en ligas europeas? Le evidencia no es clara. No sé qué conclusión sacar de esto, pero da para pensar. ¿El soccer argentino es una potencia exportadora? ¿O un ecosistema endeble y expulsivo? Todo sí.
Creativos argentinos
Pasemos a mi metier. Los creativos publicitarios argentinos son brillantes (no digo “somos” para no pasarme de fanfarrón). Docenas de creatas argentos triunfan en el exterior y ganan infinidad de premios internacionales. Tengo que decir, no sin cierto pudor profesional, que algo no cierra en la fama internacional de los susodichos: si el trabajo de los creativos publicitarios es “construir marcas” ¿POR QUÉ NO HAY MARCAS ARGENTINAS DE ALCANCE GLOBAL? No te molestes en hacer un repaso mental, te ahorro el esfuerzo intelectual: no hay ni una marca argentina de consumo masivo de renombre internacional. La única que viene asomando desde hace algunos años es Mercado Libre. Y no, el Che Guevara no es una marca de consumo masivo. ¿Acaso los creativos argentinos solamente son eficaces cuando trabajan en agencias extranjeras para marcas extranjeras?
Italia, 70 millones de habitantes, tiene cientos de marcas valuadas en miles de millones de euros1.
Suecia, que no llega a los 11 millones de habitantes en un rincón inhóspito de Europa, nos dio IKEA, H&M, Spotify, Ericsson, Volvo, Saab, Electrolux, Scania. Más Abba, Roxette, Ace of Base, The Cardigans, Europe (“The final countdown»), Swedish House Mafia y el finado DJ Avicii.
Otra: la música popular argentina triunfa internacionalmente, sí, pero solo en países de habla hispana. Puerto Rico y Colombia traccionan globalmente muchísimo más que Argentina (datos duros, más allá de tus gustos personales).
Científicos argentinos
René Favaloro hizo su célebre operación de bypass cuando trabajaba en el mejor hospital cardiológico del mundo, Cleveland Clinic, en Ohio, EE.UU. Detalle de color: Cleveland Clinic fue cliente mío (lo sigue siendo, esporádicamente).
Cuando César Milstein ganó un Nobel llevaba décadas trabajando en el Reino Unido.
Atavismos argentinos
¿Qué falla en Argentina que impide que los argentinos triunfen y se destaquen en Argentina? ¿Poca población? ¿Poco mercado interno? ¿Poca inversión? ¿Alineamientos geopolíticos equivocados? ¿Instituciones débiles? ¿Atavismos culturales?
Vamos cerrando. Lo dije más arriba y lo recalco: soy muy creyente en el amor propio, la autoestima y, en ocasiones, la fanfarronería. Uno tiene que ser el primer fan de sí mismo y creo que podemos darnos el lujo de ver el vaso medio lleno. La ropa sucia, no obstante, se lava en casa. De vez en cuando un baño de humildad no viene mal.
Trivia
¿Sabías que en las últimas décadas del s XIX y las primeras del XX los estadounidenses angloprotestantes estaban alarmadísimos por el masivo influjo de católicos irlandeses, italianos, polacos y demás? Los consideraban hordas de pueblos inferiores apenas más civilizados que los africanos, mexicanos o chinos, que nunca aprenderían a hablar inglés ni se integrarían. Para peor, respondían a un tenebroso líder político extranjero: el papa.
Hoy, una considerable proporción de estas colectividades es furibundamente trampista. Creer o reventar.
Otro dato de color: la universidad de Harvard (fundada originalmente en los 1600 como un seminario de teología y clerecía protestante) inventó hace exactamente un siglo lo que se conoce como el college admission essay, para poder disponer de una herramienta discrecional que le permitiera rechazar estudiantes judíos, quienes tenían la mala costumbre de aprobar con honores los exámenes de ingreso y humillar con sus altas calificaciones a alumnos angloprotestantes. En fin.
1 Si te interesa mi análisis sobre el fenómeno de las marcas italianas, aquí hay una columna que escribí hace un par de años al respecto en una publicación de marketing (en inglés)

