lunes 20 de agosto
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Cómo Internet está cambiando los paradigmas de belleza

Mirar gente bella en Internet puede influir en lo que pensamos que es la belleza en la vida real.

Un nuevo estudio de la Universidad de St. Andrews reveló que las personas con acceso a Internet son más propensas a encontrar más atractivos a quienes mejor se ajusten a los cánones de belleza occidentales, es decir, hombres masculinos y mujeres delgadas.


El trabajo, publicado esta semana en la revista PLoS ONE , seguramente será reivindicado por los activistas de la imagen corporal que sostienen hace mucho tiempo que el bombardeo de personas con ideales homogéneos y poco realistas de belleza puede afectar lo que valoramos en la vida real de los rasgos físicos de las personas.

Según los autores Carlota Bartres y David Perrett, los estudios anteriores que medían las “preferencias de cara” de las personas no pudieron explorar adecuadamente las opiniones de los países en desarrollo, que tienen acceso limitado a Internet, lo que ha condicionado levemente las comparaciones interculturales de los estándares de belleza.

Para dar cuenta de la discrepancia, los investigadores trabajaron en El Salvador, donde el 74% de los residentes no tiene acceso a Internet. Pidieron a los participantes del estudio de entre 18 y 25 años que clasifiquen el atractivo de hombres y mujeres con diversos grados de masculinidad, feminidad y adiposidad (grasa corporal).

En las comunidades donde el uso de Internet es común, los participantes prefirieron de forma abrumadora varones bien masculinos y mujeres delgadas y femeninas. Los participantes que no utilizaban Internet con regularidad, por el contrario, tenían más probabilidades de encontrar hombres femeninos y mujeres más masculinas y de mayor peso.

Correlación no significa causalidad, pero los resultados sugieren claramente que los mensajes provenientes de los medios de comunicación son importantes. Bartres y Perrett postulan que una mayor exposición a cuestiones como la publicidad online, es una posible explicación para las diferencias en los resultado. Esta conclusión tiene aún más sentido si se considera que los que tenían acceso a Internet también eran más propensos a tener una televisión en sus hogares, y por lo tanto estaban expuestos más frecuentemente a los ideales de belleza promovidos por la industria del entretenimiento.

Los resultados también pueden reflejar preferencias ya existentes. Otros trabajos exploraron la relación entre la idea de las personas sobre qué es atractivo y sus circunstancias económicas y ambientales. Perrett dijo en un comunicado de prensa: “Nuestros resultados son consistentes con investigaciones previas en las que se ha concluido que en las zonas más pobres y rurales, las personas más rollizas ​​se consideran más atractivas”.

En última instancia, sin embargo, el estudio pone de manifiesto cómo los estándares de belleza son realmente arbitrarios, así como la importancia de garantizar diversidad en los medios. El énfasis cultural en la delgadez femenina puede tener consecuencias especialmente peligrosas, incluyendo un aumento en la insatisfacción corporal entre los grupos más jóvenes. Un estudio reciente de Australia, por ejemplo, encontró que los niños de apenas 8 años de edad no estaban contentos con su aspecto, y la mitad de ellos toman medidas para controlar su peso. El Dr. Renee Engeln, psicólogo y director del Laboratorio del Cuerpo y los Medios de la Universidad Northwestern, dijo al Huffington Post: “Cuanto más vemos este tipo de imágenes (ya sea en Internet o en revistas o programas de televisión), más tendemos a comprar en la idea de que la delgadez es un indicador clave de la belleza en la mujer”.

A pesar de la aparición de series muy diversas como Orange is the New Black, los medios de comunicación por lejos siguen promoviendo una definición extremadamente estrecha de la belleza. Tal vez más estudios como éste convencerán a los que trabajan detrás de cámara para ser más consciente e incluir una gama más amplia de tipos de cuerpo en pantalla.

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